El submarino de Cornelius   ¡Actualizado!





images (15)Hay un cráter en la Luna que se llama Drebbel. Es pequeño y tiene un borde casi circular. Lleva el nombre en homenaje a un inventor poco conocido, pero que sin embargo tiene una larga historia sobre sus espaldas.

Cornelius Drebbel nació en los Paises Bajos en el año 1572 y tuvo una educación elemental y ningún título universitario. Sin embargo tenía un enorme talento para todo lo que sea mecánico, a tal punto que a la edad de 26 años logró la patente de una extraña máquina de movimiento continuo, basada en cambios de presión y temperatura.

Diseñó también varios instrumentos y un sistema de aprovisionamiento de agua para la ciudad de Alkmaar, donde había nacido, pero tal vez su invento más notorio fue…un submarino. Efectivamente, entre 1620 y 1624 experimentó con dos naves que luego perfeccionó construyendo una tercera de gran tamaño que podía transportar hasta 16 pasajeros. Era de  madera forrada con piel de cabra engrasada.

Fue el primer proyecto serio de construcción submarina y también el primer aparato de inmersión tripulado de la historia.

Se accionaba con remos cuyo paso a través del casco, se cerraba con soportes de cuero, que no permitían el paso del agua. El rey Jacobo I de Inglaterra fue invitado por Cornelius para dar un paseo por las aguas del Támesis, cosa que el mandatario aceptó, dando a esta historia la mayor de las credibilidades por existir registros escritos de la época. Se sumergieron a unos 5 metros durante tres horas y viajaron desde Westminster a Greenwich ida y vuelta.

Cuenta la historia que el rey fue un pasajero ansioso y se convirtió de esa manera en el primer monarca en viajar en submarino.  El sistema de Drebbel para renovar el aire en la nave sumergida era a base de químicos y le permitía permanecer bajo la superficie hasta quince horas, todo un record para esos tiempos. Aunque el submarino de Drebbel se probó varias veces con éxito no logró la aprobación del Almirantazgo y no fue aceptado por la marina británica que no veía en él una utilidad práctica más allá del entretenimiento. Un poco fastidiado siguió inventando cosas, como por ejemplo una incubadora de pollos de temperatura constante, el microscopio de lentes convexas, plantó las bases del aire acondicionado, se le atribuye la invención del termómetro y un proceso para la producción de oxígeno.

A pesar de sus genialidades, Drebbel pasó sus últimos años en la pobreza, regenteando con esfuerzo una humilde cervecería en Inglaterra. Sólo nos queda de él, el nombre en un pequeño cráter selenita. No es mucho para un inventor de su talento.

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