Whisky Antártico   ¡Actualizado!


Uno de los exploradores antárticos injustamente olvidados, tal vez sea el anglo-irlandes Ernest Henry Shackleton (1874/1922), uno de los más reconocidos hombres de su época en la etapa de la exploración del continente blanco.

En el año 1907 encabezó la expedición Nimrod, que lo llevó dos años después al punto más al sur jamás pisado por el hombre en ese tiempo, en la latitud 88º 23¨Sur, a solo 190 kilómetros del polo. Obligado por las circunstancias se vio obligado a regresar y fue nombrado Sir por el rey Eduardo VII.  En esa oportunidad, tuvo que dejar abandonadas once botellas de whisky de malta sin que nadie se explique el motivo.

Quedaron olvidadas en una caja bajo una cabaña que habían construido en la Antartida, envueltas en papel y rodeadas de pajas para conservas. El whisky pertenecía a la marca McKinley & Co, una destilería de Escocia que funcionó a finales del siglo XIX y había elaborado la bebida entre 1896 y 1897, obviamente ya desaparecida.

Fue recién en el año 2006, es decir casi un siglo después de haber sido abandonadas en el hielo, que fueron halladas por una expedición de arqueólogos que no pudieron recuperarlas debido al grueso espesor del hielo.  En 2009, un grupo neozelandés logro el objetivo.  Tras emplear perforadores especiales para hielo, se lograron recuperar siete cajas, las que se procedieron a descongelar en el Museo de Canterbury, por especialistas de la Sociedad para la Conservación del Patrimonio Histórico de la Antártida Neozelandesa.

Cinco botellas era whisky de malta escocés y dos de brandy y eran parte de los regalos ofrecidos a la expedición de Shackleton por los patrocinadores del viaje.   Pero aun no se sabe porqué razón fueron abandonadas´.

El contenido de las botellas estaba en perfecto estado y se sacaron muestras con jeringas especiales a través del tapón, lográndose comprobar que es perfectamente bebible pero de una composición que ya no se elabora en las destilerías modernas.  La empresa White and Mckay quiere replicar la antigua receta que acompañó a los expedicionarios de principios del siglo XX, para lo cual se han hecho los análisis correspondientes para determinar su composición.

Las botellas recuperadas pertenecen ahora a las autoridades neozelandesas, que en tiempos establecidos, deberán devolverlas al sitio donde fueron halladas, ya que así lo indica el Tratado de Conservación del Patrimonio Antártico.

Nunca pudo haber imaginado Shackleton en 1909, que cien años después, las botellas de whisky dejadas por él, iban a ser encontradas.

Si bien, no logró el objetivo que puso a Roald Admundsen en 1911 en la gloria de alcanzar el Polo Sur, seguramente podría recuperar su sonrisa perdida al saborear un buen trago de la bebida que lo había acompañado y que dejó, por causas desconocidas, abandonadas en el hielo.

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