El Atomium belga


 

Atomium
Al igual que la Torre Eiffel de Paris, el Cristo Redentor de Rio de Janeiro, la estatua de la Libertad en Nueva York o el Obelisco en Buenos Aires entre otros tantos en el mundo, Bruselas también tiene su símbolo arquitectónico.

Se trata del Atomium, una superestructura metálica que supera los cien metros de altura y representa una molécula de cristal de hierro, un fenómeno de la física donde los iones se encuentran organizados en forma geométrica.

Esta enorme estructura fue creada en el año 1958, cuando en Bélgica se presentó la Feria Mundial y es 165.000 millones de veces más grande que un átomo natural. En un principio, al igual que la torre de Francia, fue construida para permanecer en pie solamente seis meses, pero rápidamente se convirtió en un emblema de la capital belga y quedó desde entonces como un icono que atrae millones de turistas al año.

El diseño pertenece al arquitecto André Waterkeyn y está formado por nueve esferas de 18 metros de diámetro, unidas por robustos soportes que le dan una resistencia suficiente como para aguantar los fuertes vientos que se desarrollan en la región.

En un principio toda la estructura era de hierro, justamente lo que representaba, pero casi 50 años después de ser levantado presentaba serios problemas de oxidación, por lo que tuvo que ser reacondicionado en 2005 con una forma de acero inoxidable más resistente al paso del tiempo. Es decir que actualmente está hecho con el mismo elemento químico pero con una estructura interna diferente, lo que se conoce como alotropía. O sea, que a partir de estos últimos años, el Atomium sigue siendo impactante pero mucho menos autorreferente.

Cuando el sol pega de frente, las esferas lucen brillantes y cegadoras debido a su exterior casi espejado.  Durante la noche parece la imagen de una pelicula de ciencia ficción.

Por el tubo central, similar a los demás que unen las esferas y de 3,30 mts de diámetro, se eleva un ascensor que sube hasta los 100 metros en apenas 23 segundos. La separación entre las esferas es de 29 metros y por sus escaleras mecánicas, las más largas de Europa, pueden pasar hasta 3000 personas por hora.

Se presentan aquí exposiciones permanentes y en la esfera superior, un moderno restaurant permite ver desde gran altura todo el panorama de Bruselas, mientras se degusta una típica cerveza belga.  El Atomium es un logro de la ingeniería y una obra de arte que genera entre los visitantes los comentarios más elogiosos.

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vista de Bruselas desde el Atomium

vista de Bruselas desde el Atomium

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