Bolas Luminosas


 descarga - copia - copia - copia - copiaEn el año 1967, el químico ruso M. T. Dmitriev, estaba acampando con unos amigos, justo frente al río Onega en Rusia.  De repente y sin aviso previo, una extraña bola de fuego apareció intempestivamente.  Quedó suspendida sobre el agua emanando una luminosidad intensa.  Se mantuvo unos pocos centímetros por encima del agua y aparentemente no le afectaba el viento.

Instantes después la bola cobró impulso y sobrevoló la cabeza del hombre dejando una estela de humo acre y azulado, para desaparecer segundos más tarde.  El profesional hizo un informe pero la comunidad científica no le encontró explicación a un fenómeno que, pese a ser bastante frecuente, no tiene explicación lógica.

A lo largo de la historia se han multiplicado los relatos que tienen a las bolas luminosas o bolas de fuego como protagonistas.  Son pequeñas esferas de energía que flotan en el aire y hasta el dia de hoy no hay una explicación que aclare el asunto.

Uno de los primeros casos se remonta al año 1754, cuando el científico ruso G.W. Richman fue muerto mientras estudiaba el fenómeno.  En 1849, varias personas reportaron la aparición de una pelota roja que flotaba a diez metros del suelo sobre uno de los barrios de Paris. En un momento dado, estalló y lanzó relámpagos en todas direcciones, impactando sobre la pared de una casa vecina en la cual dejó un hoyo similar a la bala de un cañón.

Sobre 1890, luego de un tornado en Francia, una gran cantidad de pequeñas bolas luminosas se dejaron ver flotando en al aire, lo cual obligó a la Academia Francesa de Ciencias a estudiar el caso, ya que varias de estas bolas habían entrado en las casas a través de ventanas y chimeneas.

El 16 de junio de 1960, en una misión de rutina, un avión cisterna de la Fuerza Aerea Americana se vio sorprendido por una bola luminosa del tamaño de una pelota de futbol, color blanco amarillento, que atravesó silenciosamente el parabrisas y recorrió la cabina ante la vista azorada de piloto, copiloto, navegante e ingeniero.ovni_masachussets ovni_australia.thumbnail - copia

La controversia sobre estas bolas dividió la ciencia desde principios del siglo XIX. Aún hoy, muchos informes no ayudan al esclarecimiento del tema, adjudicando el problema a visiones o ilusiones. Las bolas son generalmente esféricas o con forma de pera, con bordes algo borrosos y su tamaño varía desde un centímetro a un metro de diámetro.  Brillan con extrema luminosidad y sus colores, por lo general son rojos, amarillas o anarajnadas. Su tiempo de visualización es muy corto y puede variar desde unos breves segundos a un minuto.

Algunos opinan que se trataría del mismo fenómeno que se produce en las alas de los aviones, en los mástiles de los barcos y hasta en los cuernos del ganado conocidos como “fuegos de San Telmo”. Estos son una descarga de diferente ionización, claramente atmosférica y perfectamente conocida por los marinos de todos los tiempos, incluso de Colón que lo observó y lo destacó en su cuaderno de bitácora en la noche del 26 de octubre de 1493, durante una tormenta eléctrica y sobre la vela mayor de su nave.

Son muchos los textos que citan a los fuegos de San Telmo, luces que se dejan ver algunos segundos, tal como los relatan Julio Cesar en sus obras, Plinio el Viejo en Roma, Darwin en sus viajes o antes, Magallanes y El Cano en la primera vuelta al mundo.

La luz de los mástiles en los barcos, es casi seguro, lo mismo que hoy se conoce como el “efecto corona”, una iluminación que se produce sobre los conductores de las líneas de alta tensión, causado por la ionización del aire existente alrededor del cable debido a los altos niveles de tensión de las líneas, una curiosa y llamativa luz fácilmente reproducible en laboratorio que no tiene nada de misterio.misteriosa-bola-luz-cielo-australiano - copia maxresdefault (2) - copia

 Sin embargo la presencia de luces desconocidas es común a varios lugares del mundo. En Japón se lo conoce como “hitodama” y se les atribuye al alma de los muertos, una bola luminosa de pequeño tamaño color azul que flota y vive en los montes japoneses, llegando incluso a reproducirlos folklóricamente en los video juegos. En la mitología mapuche, estas luces se las conoce como “Anchimallén” , llamas pequeñas y escurridizas que se pasean por los montes para desaparecer rápidamente.

En Trinidad y Tobago, en pleno Caribe, a estas luces se las identifica como “Loogaroo” y entran por las ventanas o por el ojo de las cerraduras, según sus relatos míticos.

Por otros lados del mundo, por ejemplo en Tailandia, las luces son aprovechadas para beneficio del turismo: en el río Mekong durante siglos se ven bolas de fuego que salen de las profundidades, se elevan unos cien metros y desaparecen. Las pequeñas bolas luminosas, del tamaño de una pelota de golf y de color rojo brillante, son observadas por miles de turistas durante los meses de marzo a octubre, sin que nadie haya podido explicar hasta el día de hoy cómo se producen ni que son. Se las conoce como las Bolas de Naga. 

 Fundamentalmente durante la Segunda Guerra Mundial, los pilotos aliados y también los alemanes, daban cuenta de la presencia de estas pelotas luminosas que acompañaban a sus aviones de combate o penetraban en las cabinas, atravesando la materia, recorriendo el fuselaje y desapareciendo luego ante el temor de los soldados. Se las describía como pequeñas, con gran maniobrabilidad y enorme poder de aceleramiento y velocidad final. Lo que en principio se creía que era una nueva arma desarrollada por ambas fuerzas, al finalizar la contienda se comprobó que nada de eso había y que no presentaban peligro alguno, razón por lo cual ni los aliados ni los nazis desarrollaron posteriormente ningún tipo de investigación científica. Eran miles los relatos y las luces fueron bautizadas con el nombre de “foo fighter”,una mala traducción de fuego en francés y caza en inglés, algo así como “fuego de cazas”.

 Pero si bien pueden estar emparentados, los fuegos de San Telmo no deben confundirse con otro extraño fenómeno, como son los rayos en bola o rayos globulares, manifestaciones de similares características que aún la ciencia no ha logrado desentrañar.jara1 - copia - copia images (1) - copia - copia - copia - copia images - copia - copia - copia - copia

El rayo globular es un fenómeno muy raro y muy difícil de fotografiar debido a su poco tiempo visible. Se trata de una esfera luminosa de pequeño tamaño, que aparece imprevistamente y dura unos pocos segundos ante la vista. Se lo conoce vulgarmente como centella y está relacionado directamente con las tormentas eléctricas. Si bien los científicos han buscado una explicación aceptable de este fenómeno, aún no se ha podido registrar bajo condiciones de laboratorio y mucho menos probar lo que en teoría se afirma.

El físico ruso Kapitsa, cree que los rayos globulares son descargas eléctricas causadas por ondas de frecuencia ultra alta (UHF) entre la tierra y una nube. Dos científicos de Nueva Zelanda, Abrahamson y Dinniss, especulan que consisten en “bolas esponjosas de silicio ardiente creadas por rayos bifurcados comunes que impactan sobre la Tierra”.

Centenares de otras teorías científicas apuntan a amplificaciones de microondas por la emisión estimulada de radiación, versiones de láser de baja energía, ondas electromagnéticas permanentes, ilusiones ópticas, partículas de antimateria, bolas de plasma y hasta proyecciones mentales de personas sensibles. Pero hasta ahora, ninguna teoría puede explicar todo el comportamiento observado de los rayos globulares.

 La Universidad de Pernambuco, en Recife, Brasil, tiene un departamento exclusivamente destinado a tratar de reproducir y probar de qué se trata el rayo en bola. Hasta hoy no lo han logrado aunque a decir verdad, las explicaciones son demasiadas, incluida una que dice que son restos del choque de un rayo contra cristales de cuarzo que dejan escapar pequeñas bolas de silicio que arden unos pocos segundos. Nada convincente en realidad y ni siquiera parecido a las extrañas luces que se dejan ver a lo largo y a lo ancho del planeta desde que el mundo es mundo…

La misión actual de los profesionales es vincular todas las observaciones con las leyes de la física conocida en una teoría científica comprobable. Y cuando decimos “física conocida” estamos dejando abierta una puerta para lo que aún la ciencia no conoce…

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