Cuando las papas queman


LLa llamada Legión Romana era la unidad de infantería básica de la Antigua Roma. Consistía en un cuerpo de más de 6000 soldados de infantería y más de 300 jinetes. Es considerada la fuerza militar más poderosa de la historia ya que fue el instrumento bélico que impulsó el crecimiento de uno de los imperios más grandes del mundo.

En esta Legión Romana eran famosos los Triarios, que eran soldados veteranos en la organización y que ocupaban la última línea de combate. Eran muchos menos que los soldados de la infantería, pero por su guapeza y valor se mantenían en las filas posteriores, al solo efecto de defender su ejército cuando la cosa se ponía muy brava y había crisis en la lucha. Su arma característica era la lanza y también el gladius que era una espada de medio metro de largo, de hoja recta y ancha de doble filo, que muchas veces se fabricaba a la medida del soldado.

Los Triarios llevaban una vestimenta de gran porte que a veces superaba los cuarenta kilos, que incluía un casco y un pectoral de bronce, a lo que se agregaba un escudo grueso y rectangular hecho de madera forrada con cuero y refuerzos de hierro. Su protección corporal era casi exagerada, ya que al pecho se le agregaba una cota de malla anillada que impedía muchas veces un golpe mortal.  Moverse con semejante peso no era fácil, pero los Triarios no tenían la función de ataque, sino la de defensa. No iban al frente ni se movían, sino que se quedaban en la retaguardia esperando el ataque enemigo si es que este rompía las filas de la legión.

En ese momento entraban en acción, lo más pronto posible, tratando de defender y retrasar a los atacantes, mientras los soldados de infantería se reagrupaban para volver al combate.

En una palabra, los Triarios eran los veteranos de la Legión Romana, encargados de poner la cara cuando las papas quemaban.

 

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