El arma salvavidas


220px-Richard_Jordan_GatlingUn médico de Ohio, el doctor Richard Gatling se horrorizaba cuando en 1861, durante la Guerra de Secesión en Estados Unidos, los muertos se apilaban por miles.

Preocupado por tal cantidad de soldados fallecidos, este médico que tenía una enorme facilidad para inventar cosas, se puso a pensar en forma matemática y sacó esta conclusión:  si un soldado pudiese disparar tantos tiros como pueden hacerlo veinte soldados por separado, seguramente los ejércitos serían más pequeños y por consiguiente las muertes serían menos. 

Ese fue el nacimiento de un arma que facilitaría esta ecuación, ahorrando vidas. El doctor se puso a trabajar y diseñó un aparato bélico que pudiera disparar trescientas balas por minutos, una capacidad de disparo cien veces superior a cualquier arma conocida hasta el momento. Y así nació la ametralladora.

En 1862 estaba todo listo para comenzar la producción de esta novedosa herramienta de guerra, pero un incendio arrasó la fábrica y el doctor debió postergar todo durante algún tiempo.  La guerra ya llegaba a su fin cuando las ametralladoras entraron en escena con muy buen resultado, tan es así que el ejército americano encargó un buen número de ellas, incluso exportándose a otros países que vieron el arma como de gran utilidad.  La intención del médico era muy buena, ya que mientras un solo soldado disparaba miles de balas en poco tiempo, otros muchos soldados podrían quedarse en casa sin necesidad de entrar en combate.

Pero lo que nació como un ahorro de vidas en un cálculo realmente matemático, fue una paradoja, ya que al enfrentarse dos ejércitos con este armamento, deben utilizar la mayor cantidad de soldados posibles para contrarrestar el ataque, lo cual aumenta los muertos en demasía.

No siempre las buenas intenciones tienen éxito cuando de guerras se trata. La ametralladora Gatling se hizo tan popular que a partir de aquellos años, no hubo país que no la contara entre sus filas, hasta el año 1911 cuando EEUU la consideró obsoleta.

El doctor Gatling, tal vez un poco decepcionado por su invento, se dedicó en sus últimos años de vida a la fabricación de… arados y tractores. Murió el 26 de febrero de 1903 en Nueva York.

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