El Hombre de dos caras


images (1)Edward Mordrake era el heredero de una de las familias más acaudaladas de Inglaterra. Aún así su vida fue extremadamente desgraciada.  Si bien es cierto que no hay registros médicos fiables, como así tampoco fecha de nacimiento o defunción, la historia de este hombre es bastante conocida, aunque no por ello deja de ser increíblemente triste.

Algunos historiadores lo sitúan en el siglo XIX, aproximadamente cerca de 1887. Su madre, la condesa de Darlington, poseía grandes territorios y cosechas con un suculento pasado a base del comercio de cereales y ganado. Su castillo, en la ladera sur del condado de Postmouth fue el sitio donde nació Edward, con un problema físico craneal que le arruinó la vida.

Edward llegó al mundo con una deformación poco común. En el sitio donde todos nosotros tenemos la nuca, este inglés poseía una cara adicional, de apariencia femenina, que aunque no comía podía sonreir y llorar.  Las facciones de este rostro eran un poco más ancianas que las de su propia cara y con un gesto algo malvado. Edward era una persona que poseía buenas habilidades para la música, pero esta tremenda deformación lo aislaba del mundo y de su propia familia. Vivía prácticamente en soledad y avergonzado por su aspecto.

Se asevera que este segundo rostro tenía facciones malévolas y que por las noches le balbuceaba tal cantidad de atrocidades, que Edward estaba convencido que se trataba de un demonio. Su voz era inaudible para la gente, pero el joven aseguraba oírla con claridad.  Se dice también que este rostro seguía con la mirada torva a todos los que se le acercaban, aunque posiblemente estas historias pueden haber sufrido muchas deformaciones con el paso de los años y la falta de información fidedigna. El joven le pidió muchas veces a sus médicos, los doctores Manvers y Treadwell para que eliminen esa cara de su cabeza, cosa que nunca se logró por temor a la supervivencia de Edward.

Atormentado por una vida miserable, Edward acabó con su vida ingiriendo veneno a los 23 años, dejando una carta donde agradecía el amor de sus padres y hermanos y pedía que su segunda cara fuese destruída antes de su entierro para evitar que lo siguiera atormentando en su tumba.

Esta historia parece ser demasiado fantasiosa para ser real, pero sin embargo está narrada en algunos tratados de medicina bajo la posibilidad de que se tratase de lo que hoy se conoce como diprosopus o diprosopia, denominada muchas veces como deformación craneofacial.  La vida y muerte de Edward Mordrake ha sido inspiración de pinturas y obras de teatro, como así también de óperas como “Alice” o “Mordrake” de Erling Wold.

Edward fue enterrado en tierra baldía y sin ninguna lápida, como él mismo lo pidió.

 

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