El Hombre del Helicóptero


Seguramente muy pocos recordarán el nombre de Félix Henry Villard.  Sin embargo, este hombre que había nacido un 14 de agosto de 1869, en Francia, en el pueblo de Torteron, merece un capítulo dentro de la historia de los vuelos de aparatos mas pesados que el aire.

El joven Felix, apasionado por la ciencia desde muy pequeño, comienza sus estudios de ingeniería y a partir de allí, una idea casi obsesiva ronda su cabeza: despegar del suelo, volar y controlar su trayectoria.

Comenzó a trabajar la idea de fabricar un aparato impulsado a motor, aunque su idea estaba mas cerca de los helicópteros que del avión y por eso se lo considera el precursor de los aparatos sin alas.  Su proyecto fue bautizado con el nombre de Ornis y se materializó en varios prototipos a partir de 1901, y aunque nunca logró su objetivo, jamás dejó de intentarlo.

La historia lo encuentra experimentando en 1902 con un aparato, mezcla de aeroplano, paracaídas, giróscopo y barrilete. La parte principal del engendro volante es un anillo rígido horizontal de siete metros y medio de diámetro, reforzado con varios alambres tendidos en su plano, los cuales sostienen un círculo de tafetán de globos.  Este disco de tela, en caso de falla mecánica, serviría de paracaídas.  El disco no es totalmente plano y al girar hace efecto de hélice contrarrestando la gravedad y produciendo una elevación leve pero notoria. El motor es de gasolina, sistema Buchet de dos cilindros con 12 caballos de fuerza a 1920 revoluciones por minuto y mueve la hélice en forma impresionante para la época.

Participa con el aparato en el Salon del Automovil en 1902, en Bélgica, y el príncipe Alberto queda fascinado, ofreciéndole ayuda económica para la construcción de este prototipo.  Equipa una nueva máquina con el mismo potente motor pero de 25 caballos y dos alas circulares giratorias de cinco metros. Y con ella, es sensación en el Salon del Automovil de 1903, montando su prototipo en el patio del Ayuntamiento de Schaarbeek, para hacerlo volar.  Sin embargo, el aparato no logra despegar. Con el tiempo, el príncipe Alberto deja de aportar su economía y Villard, decepcionado, regresa a Francia, donde se vuelca más a la aviación que estaba en pañales luego del éxito de los hermanos Wright.

Regresa a Bélgica en 1909 con nuevas ideas. En 1913 desarrolla un nuevo helicóptero de 400 kilos que solo sube unos pocos centímetros. Un año después construye otro de madera y tubos de acero y lo prueba el 30 de julio de 1914. Vuelve a fallar, pero de nuevo con la bondad del Principe Alberto y su dinero, construye el “Ornis III” , con el cual despega  en el chalet real de Ostende.  Finalmente logra su objetivo, pero la Historia no estaba de su lado. Estalla la Primera Guerra Mundial y a los 53 años se alista en el sexto regimiento de artillería. El 26 de septiembre de 1916, el brigadier Felix Henry Villard, muere bajo las balas enemigas en la casa de su madre, en la localidad de Cahors.

Un injusto y triste final para un hombre perseverante.

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