El Mago de Magdeburgo


Otto von Guericke fue alcalde de la ciudad de Magdeburgo, en Alemania, allá por el año 1634.  Este hombre era ingeniero y su curiosidad lo había llevado a investigar todo sobre los fenómenos de nuestra atmosfera, algo que en el siglo XVII era algo muy poco conocido.descarga (2)

Los habitantes del pueblo que él gobernaba lo consideraron durante mucho tiempo como el mago más fantástico que hubiesen conocido. Todo eso, debido a que don Otto estaba decidido a demostrar el poder de la presión atmosférica probando su efecto en un recipiente donde antes se había provocado el vacío.

Así fue que entre tarea y tarea de su administración social, se dedico a fabricar una bomba de vacío, basado en el mismo principio de la muy útil bomba de agua. Esta bomba de vacío fue el principio de su bien ganada fama.

Don Otto era un gran histriónico y tenía en su interior un enorme artista oculto. Asi fue que supo sacarle un gran provecho a su bomba de vacío por medio de algunos trucos sencillamente espectaculares, y que causarían asombro hoy en día ante cualquier persona que desconozca los efectos de la Física.images (9) images (7)

El que le dio reputación como mago fue uno que presentó en su ciudad ante el emperador Fernando III y toda su corte.  Von Guernicke había construido dos semiesferas de cobre, de 51 centimetros de diámetro, con bordes tan exactos que al lubricarlos y unirlos formaban una esfera hermética. Vació el aire de esta pelota y enganchó un grupo de ocho caballos a cada hemisferio. Pidió a quien quiera que azuzara a los animales y tratara de separar esas dos grandes medias bolas con la fuerza de los equinos. Eso resultó imposible. Los animales quedaron relinchando a uno y otro lado sin poder mover ni un milímetro aquel engendro metálico. Sin embargo, ante una pequeña señal, Otto dejó entrar un poco de aire a la esfera y con un hábil movimiento de manos, separó sus dos pedazos sin el mínimo esfuerzo. Fernando III quedó impresionado y aunque revisara exhaustivamente la gran bola no logró desentrañar el misterio. Obvio, no sabía nada de fenómenos físicos.images (10) images (8) images (6) images (5)

En otra oportunidad, vació de aire un gran cilindro vertical provisto de un pistón. Cincuenta hombres del poblado sostuvieron cuerdas atadas al pistón por poleas y al salir el aire del cilindro, el pistón se hundió y los 50 caballeros quedaron colgados en el aire.

Ya famoso como “el Mago de Magdeburgo”, la gente del pueblo volvió a asombrase veinte años mas tarde.  Pegado a su propia casa, Otto fabricó un barómetro. Era un simple tubo de latón de nueve metros de alto, con una parte de vidrio sellada en la punta. Si el clima era agradable, a través del vidrio podía verse flotando en el agua la figura de un hombrecito diminuto. Pero si había presagios de lluvia se hundía y desaparecía a la vista de la gente del lugar.  No fallaba nunca y la fama del alcalde mago era ya casi una diversión para los habitantes de aquel poblado alemán.

Obviamente de mago no tenía nada. Era simplemente un gran ingeniero, un estudioso de las fuerzas de nuestra atmósfera y un hábil empresario que supo ganarse sus buenos pesos y al mismo tiempo la admiración de toda la población que desconocía los efectos que rigen la Física.

 

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