El misterio de Yonaguni


atlantidaUna tarde de 1985, el submarinista japonés Kiachiro Aratake estaba buceando en las proximidades de la isla de Yonaguni, situada a 300 millas al Sureste de Okinawa, con una extensión de 29 Km2 y menos de dos mil habitantes. En forma casual encontró una serie de estructuras de piedra que siguen siendo hasta el día de hoy un gran misterio.

No se sabe nada sobre el origen de este megalito, pero se lo considera un monumento que ha sido tallado por una civilización desconocida hace por lo menos 10.000 años, es decir, más de cincuenta siglos antes que las Pirámides de Egipto. Esto lo convierte en la obra arquitectónica más antigua del mundo.images

Aparentemente ha estado fuera del agua durante las eras glaciares y este monumento muestra un elaborado trabajo artificial hecho por la mano del hombre.

El Dr. Masaaki Kimura, un geólogo marino de la Universidad de Ryukyu, ha buceado allí durante años para medir y mapear las características del Monumento Yonaguni. La estructura consta de una enorme red de edificios, incluyendo castillos, monumentos y un estadio, todos conectados por un sistema elaborado de lo que parecen ser carreteras y vías fluviales.

Lo más probable es que fuera sumergida debido a un desastre, como un gran terremoto y posterior tsunami ya que Japón se encuentra en la región de gran inestabilidad tectónica formando parte del Anillo de Fuego del Pacífico.
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las piedras submarinas son los restos de una ciudad de hace milenios. Se basa en la datación de las estalactitas halladas en cavernas que se hundieron al mismo tiempo que la supuesta ciudad.Yonaguni

Afirma haber identificado marcas y signos grabados en la piedra y rocas esculpidas con formas de animales. Asimismo ha identificado diez estructuras en Yonaguni y cinco estructuras similares más en la isla principal de Okinawa. En total las ruinas cubren un área que abarca 300 por 150 metros.descarga (1)

De comprobarse finalmente la edad concreta de este misterioso monumento, es muy posible que la ciencia oficial tenga que revisar detalladamente quienes fueron realmente nuestros antepasados y bajo que circunstancias han dejado semejantes huellas.  Mientras eso no ocurra, es muy posible que sigamos apoyados en teorías erróneas de tiempos equivocados.

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