El Moisés cornudo


Roma es un lugar inolvidable. En el centro de esta maravillosa ciudad se encuentra una iglesia menor llamada Pietro In Vincoli. Y en el centro de esta iglesia, relativamente pequeña en comparación con las más impresionantes de Italia, una escultura de mármol blanco, realizada en 1509.  Su autor fue Miguel Ángel Buonarotti, uno de los artistas más grandes de la historia, que culminó su creación con apenas 34 años.

Es el Moisés, que forma parte de la tumba del Papa Julio II.  Es, sin lugar a dudas, una obra espectacular a la que sólo le falta la palabra, tal como lo hubiera deseado Miguel Ángel, quien al finalizarla le golpeó la rodilla y le preguntó “porqué no me hablas?”.

La obra, de una belleza singular, tiene sin embargo algo raro. Llo más extraño de este monumento son los cuernos que lleva majestuosamente sobre su cabeza. ¿Porqué el artista hizo esta escultura con semejante cornamenta?. ¿Qué hace un personaje bíblico tan importante con este aditamento tan salvaje?.

La razón de esto, parece ser un error de traducción, ya que los cuernos han sido desde siempre una imagen satánica, más propia de Lucifer que de un elegido de Dios.  En el pasaje del Éxodo, la Biblia relata que Moisés bajó del monte Sinaí y de su cabeza emanaban rayos de luz. Pero el problema es que la palabra “karan” que cita el texto, en hebreo quiere decir “rayos”, pero también significa “cuernos”.  Cuando San Jerónimo tradujo el Antiguo Testamento al latín y se encontró con estas palabras, interpretó que solo Cristo podría tener rayos de luz en la cabeza, por lo tanto, lógicamente, pensó que la palabra se refería directamente a los cuernos. Allí nomás optó por ese significado y así quedó para siempre un Moisés cornudo al pie del Monte Sinaí, cambiando la frase “de su rostro emanaba luz” por la de “un rostro de cuernos”.

Esta versión es la que tomó Miguel Ángel para esculpir la figura, aunque para ese entonces el error ya había sido descubierto. Por eso los pintores de esa época ya representaban a Moisés con rayos de luz, pero Buonarotti prefirió mantener la imagen anterior, cosa que le costó sus buenos dolores de cabeza y algunas críticas, puesto que en pintura es fácil de representar un brillo por detrás, pero en escultura prefirió usar este artificio.

Por ese motivo, el Moisés, majestuoso, increíble e impactante, se puede admirar en la pequeña Iglesia de San Pietro In Vincole, en pleno centro de Roma…con cuernos en su cabeza. Más parecido a un diablo que a un santo.

Conjunto escultórico

Conjunto escultórico

Detalle del rostro

Detalle del rostro

 

Frente de la Iglesia

Frente de la Iglesia

 

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *