Contacto en Tordesillas



266172El 1 de octubre de 1977, un pequeño de siete años llamado Martín Rodriguez Rodriguez hijo del churrero del pueblo de Tordesillas, en España, juega con un grupo de amigos a las escondidas.

Corre junto a su compañero Fernando para esconderse en un viejo corral abandonado, cerca de la ruta nacional 122 y mientras bordean un muro de adobe que rodea la construcción, Martín arroja una piedra por sobre la medianera a modo de juego.

Comenta luego que escuchó un ruido de chapa del otro lado del muro y eso llamó su atención. Para ver contra qué había chocado la piedra, deciden entrar saltando el umbral de una puerta vieja. Estaba atardeciendo y la luz era escasa, pero los dos observan una extraña luminosidad sobre los fondos de aquel corral. Cuando se acercan un poco más, pueden ver que la luz la emite un objeto metálico con forma de lágrima, el cual está apoyado sobre tres patas. Con una altura de unos tres metros y un ancho de dos, dicen ver tres ojos de buey por donde salen luces. El aparato emite un sonido agudo y alcanzan a ver también una especie de puerta sobre su lateral, como así también un denso humo que sale de unas tuberías exteriores.descarga

Martín relata que el objeto se elevó un poco dejando sus tres patas en el aire, mientras el color de las luces se hacía mas fuerte y variable. Los dos pequeños se aproximan sin temores para ver más de cerca eso que desconocen y en ese momento una especie de rayo sale del ovni y va directo al abdomen de Martín.   Siente que le quema y le provoca ardores intensos, como así también la pérdida de la audición lo cual le impide oir los gritos de su amigo Fernando que asustado lanza gritos de auxilio sin comprender lo que sucede. Alertados por esto, algunos vecinos acuden y logran rescatar del shock a Martín, pero no alcanzan a ver nada más. Lo llevan en brazos a la casa de su padre, que en ese momento estaba colocando unos azulejos en su vivienda, pero cuando cuenta lo sucedido todos se lo adjudican a la imaginación del pequeño.descarga (1)

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Ante la insistencia, su padre va al otro día junto a un amigo a observar la escena donde habia pasado todo y descubren las marcas en el suelo, tomando muestras de tierra que luego se constató que había sufrido temperaturas superiores a los 600 grados.

El pequeño Martin comienza a sufrir un cuadro patológico que asombra a los medicos del Hospital de Tordesillas, por lo cual es trasladado al Hospital Onesimo Redondo de Valladolid.  El niño presenta vómitos, pérdidas de visión y una fuerte debilidad.  El pequeño se agrava y deciden operar culminando con el diagnóstico de un cerebro anómalo, compatible con las disfunciones que presentaba. En los dos años siguientes Martín fue sometido a catorce operaciones de extrema gravedad, implantándose diversas válvulas que lo ayudan a realizar sus funciones vitales.

A partir de ese momento el pequeño Martin cambió su conducta escolar, adquiriendo una gran capacidad de memoria y gran habilidad para las resoluciones lógicas, algo que antes no demostraba. Se interesó por la escultura, el dibujo, las matemáticas y la poesía provocando el asombro de sus maestros ya que la trasformación era del todo inexplicable y ajena a su pasado inmediato.

La infancia del niño pasó entre vendajes y operaciones y nunca nadie ha podido explicar estos cambios. ¿Fue una evolución natural o en realidad todo fue a causa del contacto y el “ataque” de este misterioso aparato?. A partir de su adolescencia su vida se normalizó, pero aún quedan en su cabeza las huellas y las cicatrices de tantas penurias.

Con los años y habiendo recobrado una vida común, Martín ya adulto contó que La sensación que tuve fue que algo se me metía en el interior de la tripa. Algo que me dejaba enganchado sin permitir moverme adelante ni atrás. Fue entonces cuando comencé a marearme y a sentir que se me iba el sentido. Esa fue la última imagen que tuve. Creo que caí hacia atrás al tiempo que aquello aceleraba recto y en vertical hacia el cielo, mientras las patas se metían dentro del aparato.”


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