El Primer Astronauta 1


descarga (7)Viajar al espacio ha sido desde siempre una de las grandes aspiraciones del ser humano.  Un chino, hace quinientos años, pudo haber arrebatado al ruso Yuri Gagarin, el honor de haber sido el primer hombre en abandonar el planeta.

Aunque casi todo el mundo piensa que China se ha incorporado a la carrera espacial hace relativamente pocos años, la realidad es que el primer astronauta del país fue Wan Hoo, un funcionario de la corte imperial de la dinastia Ming que vivió en el siglo XVI.

Al menos eso es lo que asevera la historia de este país, cuya veracidad también recoge la web de la NASA.

Wan Hoo siempre sintió cierta atracción por las estrellas y secretamente soñaba con poder viajar hacia ellas. La historia cuenta que una noche, mientras contemplaba una exhibición de fuegos artificiales, muy de moda en esos tiempos y sin dudas muy poderosos, se le ocurrió una idea alocada y audaz.  Pensó que era posible elevarse hacia los cielos utilizando la misma propulsión que ostentaban esos cohetes de colores y magníficas luces. No dudó en intentar cumplir su alocado propósito y se puso a trabajar en el proyecto.images (6)

Realizó cálculos de todo tipo. Peso, resistencia, fuerza propulsora y mucho más.  Una vez dibujado en el papel, comenzó a construir una nave espacial muy rudimentaria pero bastante resistente. O por lo menos era lo que él creía.

Seguramente Wan Hoo no tenía el propósito de regresar a la Tierra, ya que su intención era solamente viajar a las estrellas y abandonar este mundano ruido terrenal. Esta primera lanzadera de la historia no era otra cosa que una plataforma de madera a la que se le había fijado una cómoda silla y dos enormes barriletes que una vez en el aire, le ayudarían a sostenerse y mantener la vertical.

Bajo esa silla, Wan Hoo había distribuido matemáticamente, según profundos cálculos, una enorme cantidad de cohetes de gran tamaño. Para ser más exactos, eran 47 y le proporcionarían el impulso necesario como para perderse en el infinito. El día elegido para el lanzamiento y vestido con trajes de galas, se subió a la silla, se despidió de sus amigos y ordenó a 47 ayudantes, uno por cohete, que con unas largas antorchas, encendieran sincronizadamente los disparadores.  Y así fue.04101

Tras una gran explosión, un sonido ensordecedor se prolongó varios segundos. El humo inundó la escena y tapó la visión de los concurrentes. Una vez disipado, todos comprobaron que Wan Hoo… había desaparecido!.  Los ojos se elevaron al cielo pero allí tampoco habia nada. Aparentemente fue tal la velocidad que se perdió rápidamente de vista.

Desde ese día nunca más se supo del primer astronauta de la historia. Probablemente no llegó a elevarse más que unas pocas decenas de metros para luego caer estrepitosamente en algún lugar no muy lejano y ser enterrado en silencio por sus avergonzados ayudantes.

Su nombre, en cambio, llegó a traspasar la fama terrestre y se clavó en la cara oculta de la Luna, ya que los científicos modernos lo honraron bautizando con su nombre a un cráter ubicado al suroeste de la llanura amurallada Hertzprung, de 52 kilómetros de diámetro, en la cara no visible de nuestro satélite natural. En China también, varios monumentos lo recuerdan.

Un sencillo pero justo homenaje para un pobre soñador con pocos recursos tecnológicos…

Estatua en homenaje a Wan Hoo

Estatua en homenaje a Wan Hoo

Monumento en China

Monumento en China

cráter lunar

cráter lunar

 


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