El temido Koro


Las creencias, las patologías y los trastornos que han atemorizado al hombre a través de toda su historia son múltiples.  Uno de los últimos síndromes es el que se conoce con el nombre de Koro.

the pale upset young man

El síndrome de Suk Yeong, su nombre original, se ha originado en China y la India, pasando más tarde a todo el sureste asiático. La traducción del nombre siginifica “cabeza de tortuga” y es una rareza digna de las historias de ficción. Los hombres sufren una especie de pánico basado en la creencia de que su pene se achica progresivamente y tiende a desaparecer dentro de los pliegues del abdomen.  Aunque esto suene a risa, la angustia y el temor del paciente radica en que cree firmemente que esto, tarde o temprano, le causará no sólo la desaparición de su miembro, sino también la muerte segura.  Se lo conoce en los círculos médicos, como síndrome de la retracción genital y viene acompañada de ataques de pánico, angustia profunda y cuadros de esquizofrenia paranoide.

Esto está asociado directamente a la cultura de los pueblos y atemoriza fundamentalmente a personas de mediana edad o en etapas de desarrollo. En ciertas ocasiones se da en mujeres, que creen y aseguran que sus pezones o su vagina tienden a desaparecer.  Se lo considera un inusual trastorno mental.images

En algunas regiones de culturas y creencias chamánicas, las personas sujetan firmemente y atan sus genitales hasta lograr la ayuda de algún brujo o chamán. Cuando se sufre esta patología, suele suceder que el individuo crea que ante la presencia de un extraño, éste pueda robarle su miembro, dando lugar esta actitud a asesinatos o linchamientos de personas inocentes. El koro es un fenómeno de histeria que puede convertirse en colectiva y contagiarse rápidamente a personas sensibles.

En la década del 60 hubo un brote masivo en Singapur. Muchos hombres estaban convencidos que habían sido víctimas del robo de sus testículos y penes y cundió la alarma general ante semejante afirmación. Revertir la histeria social llevó varios meses y los casos se contaban por miles.

Los enfermos de koro llegan a tal estado de psicosis que apelan a cualquier tipo de remedio para erradicar el mal: desde acupuntura, pócimas especiales, brujería o medicamentos de toda índole hasta la colocación de pesados bloques de metal o piedras atados a sus genitales a efectos de no perderlos.descarga

Es evidente que el koro es una “enfermedad cultural”, tan increíble o especial como la “niebla cerebral” que bloquea la mente de los estudiantes de Africa Occidental sin permitirles pensar. O la “histeria ártica” que ataca a los esquimales, cuando en estado de pánico se desvisten y comienzan a correr desnudos hasta caer en coma con fríos bajo cero. En Malasia, algunas personas sufren de un mal conocido como “amok”, un estado psicótico que los lleva a cometer atrocidades y matanzas en escuelas o casas de comida sin explicación lógica alguna. En Australia, los habitantes de las islas Wellesey sufren de “Magri”, úlceras en la piel que los invaden si se sumergen en el mar sin lavarse las manos luego de tocar productos de la tierra, lo cual bajo sus creencias mitológicas, es la enemiga del mar.  En Occidente también son consideras enfermedades culturales, la bulimia y la anorexia.

Difícilmente alguien que culturalmente no crea que la tierra es enemiga del mar, pueda enfermarse de “magri”. De la misma manera alguien que no se preocupe en demasía por la imagen de su cuerpo pueda sufrir de bulimia. Por esa razón, los especialistas opinan que si un paciente cree “que las cosas irán mal, las posibilidades de que realmente vayan mal, se multiplican por tres”. 

El mundo está plagado de rarezas…

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