El Vuelo de Dédalo


dédaloSegún una vieja leyenda griega, hace 3500 años el genial inventor Dédalo realizó el primer vuelo humano. 

Dice el relato que estando preso en la isla de Creta, decidió fugarse apelando a un artilugio sencillamente peligroso. Se ató alas de aves con cera y se elevó a los cielos junto con Icaro, su hijo. Al volar, éste se acercó demasiado al Sol y se les fundieron las alas, pero su padre logró salvarse y escapó.

En 1984, científicos del Massachusetts Institute of Technology decidieron reproducir esta locura de Dédalo, en un avión experimental impulsado a pedales, saliendo desde la misma Creta. No se sabe donde aterrizó Dédalo, de modo que el equipo optó por la isla volcánica de Santorini, a 117 kilómetros de Creta, como destino.

El plan de un vuelo con tracción humana a tal distancia requería una osada dosis de imaginación. El anterior vuelo de este tipo que se había realizado sobre el canal de la Mancha en el Gossamer Albatross, solo había abarcado 36 kilómetros. Pedalear desde Creta a Santorini equivalía a correr dos maratones consecutivos, una tarea realmente arriesgada.

El modelo de la aeronave se diseñó por computadora para lograr mayor aerodinamia y se construyó con los materiales más ligeros y livianos que se conocen, logrando que el Daedalus 88 pesará solo 30 kilos, menos de la mitad de su piloto. Su envergadura de 34 metros era mayor que la de un Boeing 727.

Se requirieron cuatro años de trabajo y una inversión de más de un millón de dólares para que el equipo llegara a Creta en la primavera de 1988.  A las siete de la mañana del 23 de abril, con el campeón griego de ciclismo descarga (23) en los controles, la extraña nave, se elevó silenciosa como una libélula desde la pista del aeropuerto de Iraklion, rumbo al mar.

El ciclista pedaleó sin parar a cinco metros sobre el agua, rastreado por una flota de embarcaciones de apoyo y bebiendo continuamente una solución de glucosa para reponer el litro de líquido perdido por transpiración en cada hora de acción.98 descarga (22)

Se calculó que el vuelo duraría unas cinco horas, pero con el viento a favor Kanellos llegó en 3:55 horas a razón de 30 kmts/h. El único percance del viaje ocurrió al final, cuando el Daedalus se disponía a aterrizar. Una ráfaga de viento lo cruzó de lado y estando a sólo siete metros de la costa lo clavó de punta. La nave se partió pero Kanellopoulos salió ileso y feliz pese a todo.

El mito de Dédalo se había hecho realidad, aunque para ser justos hay que decir que aún con la ciencia y la tecnología a favor, el gran pájaro igual se estrelló.

 

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