El Yeti ruso


descarga (1)Sobre una mesa ubicada en el ilustre Museo Estatal Darwin, dentro de un estuche de vidrio, descansa la prueba máxima: una rama que guarda la huella de un yeti o Piegrande en su paso por las afueras de Moscú.

El responsable del hallazgo de tan valiosa muestra es Andrei Stroganov, un biofísico tecnológico de la Academia de Agricultura de la capital rusa, y el hombre jura que el inmenso primate habría atravesado suelos de su país. La evidencia fue hallada en un área forestal del distrito Solnechnogorsk, a apenas cinco kilómetros de Zelenograd, uno de los pueblos satélite de Moscú.

“Almas”, así es como los rusos llaman a su Piegrande. “Es un ser cosmopolita”, bromea Stroganov sobre la cercanía del primate a la ciudad. “Yo creo que es un ser benévolo que necesita nuestra protección”, agrega. Igor Burtsev, el hombre que más ha publicitado la investigación relacionada al Yeti ruso, es parte de la investigación, y se refiere a la criatura mítica como “Gente de los Bosques”, convencido de que hay varios de ellos. El septuagenario explica que son híbridos, mitad humanos y mitad seres desconocidos.

Los expertos miden y calculan el tamaño posible del pie del ser. Mientras Stroganov, Burtsev filma los procedimientos, para enviar luego las filmaciones a Alabama, Estados Unidos, para que los analice Vladimir Yamschekov, un investigador ruso que vive allí y que hará los estudios morfológicos necesarios. Otros colegas de Ucrania y Kazajistán están presentes en el Museo, y varios alegan que el Almas se hace visible dejando estructuras hechas con palitos.images (2)

Burtsev, que recientemente estuvo en la ciudad de Miass, junto a los Urales, entrevistando a gente que dice haber visto a la criatura, es muy respetado en la comunidad científica. “Ahora tenemos más información que hace cincuenta años pero la investigación sobre Piegrande sigue siendo mucho más importante en Estados Unidos que aquí”, reflexiona el especialista.

El gobierno soviético creó una Comisión Almas en 1958 para investigar avistajes de yetis cercanos al Everest. La comisión descubrió que áreas como los Montes Urales, Kemerovo (Siberia) y el Cáucaso son las preferidas para la bestia peluda en sus paseos.  Burtsev tiene a su principal némesis en el Profesor Bryan Sykes, un genetista de Oxford que alega que todas las pruebas de pelo y hueso halladas de Almas pertenecen a mamíferos comunes, como los osos polares. Ambas eminencias se enfrentaron en un debate televisivo, pero muchos de los estudiosos dudan de los argumentos del británico. “Se encontraron pelos de oso marrón americano en Siberia. ¿Cómo explica eso?”, alegó Michael Trachtengerts, un colega de Burtsev.

El Museo Estatal Darwin alberga a los perseguidores de Almas desde 1960; allí se reúnen todos los meses, persiguiendo al inmenso misterio, sus mentes llenas de pasión y creencia.

Tal vez el Yeti, Pie Grande o Alma no solo existen sino que también desean vivir entre nosotros…
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