El Niño Mascota


alex-smallLa guerra tiene historias dolorosas. Una de ellas es la de un pequeño niño judío que cuando tenía alrededor de cinco años, vio como asesinaban a su madre y a sus hermanos en su aldea de Bielorrusia.  El pequeño pensó que su padre también había muerto y escapó al bosque, donde con solo cinco años pasó varios meses, en total soledad y aterrorizado, sobreviviendo como pudo aunque parezca increíble.

Se salvó del ataque de los lobos y vestía ropa que quitaba a los cadáveres de los soldados. Fue parte de las atrocidades de la Segunda Guerra Mundial.

El niño se convirtió en una de las más increíbles historias del siglo XX, cuando un lugareño lo entregó a la policía lituana, que más tarde fue incorporada a las SS alemanas.

Un soldado se acercó para examinarle y comprobó que era judío. El pequeño le pidió que antes de matarlo le diera un trozo de pan.

Por alguna misteriosa razón, aquel soldado, que se llamaba Jebaks Kullis, decidió salvarle la vida y les dijo a todos sus compañeros que el pequeño era un huérfano ruso al que bautizaron como Uldis Kurzemnies.AlexKurzem2

Y así fue como los soldados de la SS lo convirtieron en su mascota, un verdadero soldado en miniatura con uniforme e insignia. El pequeño Uldis presenció muchas atrocidades perpetradas por los nazis en el frente ruso.  Vio, por ejemplo, como metían a un grupo de judios en una sinagoga para luego quemarlos vivos.   En otra oportunidad le hicieron llevar flores a unas mujeres para atraerlas al campamento y luego violarlas brutalmente. Los periódicos de la época se referían a él como “el nazi más joven del Reich”

Al niño judío, mascota de los alemanes, sobre el final de 1944 cuando la guerra llegaba a su fin, lo llevaron a vivir con una familia en Lituania de apellido Kurzem. Lo rebautizaron como Alex. Años más tarde, ya mayor, se fue a Australia donde se propuso enterrar sus recuerdos y se ganaba la vida reparando televisores.

En 1997, Alex rompió el silencio y le confesó a su hijo toda esta historia. Tampoco su esposa sabía que él era judío. Sus recuerdos eran borrosos y ni siquiera conocía su verdadero nombre, por eso en un principio la historia fue recibida con cierto escepticismo por algunos expertos. Pero poco tiempo después, un grupo judío lo validó y se descubrió que el verdadero nombre del pequeño no es Alex, sino Ilya Galperin y hasta se halló una película donde aparece luciendo las galas de las SS.  Otro detalle insólito es que su padre no murió en la guerra, sino que incluso sobrevivió a Auschwitz.

La historia se volcó en el libro “La mascota” , escrito por su hijo junto a un documental que registra el caso.
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Hace un tiempo, Alex de 76 años, expresó. “ Al fin, después de todo este tiempo, he podido dejar una rosa sobre la tumba de mi madre, pero cuando estuve de pie en ese lugar, como hombre adulto…tuve que volver a morderme el puño para no gritar”.


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