Furias de la Guillotina


 

Robespierre

Robespierre

Maximilien François Marie Isidore de Robespierre fue un abogado y político francés apodado «el Incorruptible».

Este personaje tan particular fue uno de los más prominentes líderes de la Revolución Francesadiputadopresidente por dos veces de la Convención Nacional y jefe indiscutible de la facción más radical de los jacobinos y miembro del Comité de Salvación Pública, entidad que gobernó Francia durante el periodo revolucionario.

Entre 1793 a 1794, lideró el denominado «Reino del Terror», durante el cual gobernó, de forma autocrática, a Francia, sumiendo al país en un período de persecuciones políticas, incertidumbre generalizada y continuas ejecuciones por traiciónsediciónconspiración, entre muchos otros crímenes. Este periodo presentó a un Robespierre decidido a purificar a Francia de cualquier opositor a la Revolución, justificando el uso de la Pena de Muerte a la que tanto se había opuesto en el pasado.

Precisamente en 1789, el doctor Joseph Ignace Guillotin, sugirió que Francia adoptara la humanitaria máquina de ejecuciones que ya se usaba en Italia y que luego se la conoció como “guillotina” en su honor. La Asamblea se impresionó por su rapidez, demostrada en 15 cuerpos donados por un hospital y en abril de 1792, la máquina mortal decapitó al primer francés, un asaltante de caminos. Al final de la Epoca del Terror, la reina, el rey, y otros 17.000 víctimas habían muerto bajo la hoja de la guillotina.descarga (4)

Se afirma que hasta el mismo Guillotin había perdido la vida en su macabra máquina, pero esto no es cierto, ya que murió a causa de una severa infección de carbunco en un hombro.

Lo cierto de la historia es que para acelerar la eliminación de enemigos, Robespierre anuló el 10 de junio de 1794, el derecho a la defensa legal de los acusados y limitó las sentencias a absolución o muerte. Como consecuencia de ello, los condenados a la guillotina aumentaron de manera explosiva. La mayoría de los parisinos, hastiados de tantas muertes, evitaban pasar por la plaza donde se alzaba la guillotina. Eran tantos los ajusticiados día tras día, que se había hecho una costumbre a tal punto que ya nadie se escandalizaba al ver los condenados caminando rumbo a la guillotina.

guillotina revolucion francesa

Desde los lúgubres pasillos de las celdas de la Conciergerie, salían diariamente hasta 70 personas rumbo a la Plaza de la Revolución, hoy Plaza de la Concordia. Allí mismo sucumbió Luis XVI, ajusticiamiento durante el cual las damas refinadas bebieron licores y comieron helados mientras rodaba su cabeza.  También María Antonieta, cuyos amoríos con sus sirvientes, disfrazados de lecheras, indignaron al público.  Y allí también terminó sus días el propio Robespierre, gritando de agonía cuando su verdugo arrancó el vendaje de su mandíbula fracturada.

Entre los asiduos espectadores figuraban las “tejedoras”, mujeres que aparecían día tras día junto a la maquina de decapitar con sus tejidos, presenciando las sentencias.  Sus burlas ante los aristócratas que se mostraban aterrorizados ante tanta muerte, las convirtieron en símbolos del terror. Y así se las conoció como las “Furias de la Guillotina”.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *