Genio de genios


NT1933Puede ser que su nombre no sea tan familiar como el de otros inventores más famosos. Sin embargo puede decirse que Nicola Tesla es el padre de todos ellos y el mayor genio de los últimos mil años. Nació en Croacia el 10 de julio de 1856 y fue un soñador.

Trabajó toda su vida para dar mayor bienestar al ser humano y construir un mundo en paz. Investigó prematuramente en áreas como la robótica, la computación y la física, pero sobre todo en el electromagnetismo y la energía eléctrica. Desembarcó en Nueva York en 1884 y logró trabajar con su admirado Tomás Alva Edison, que le encargó mejorar el diseño de sus generadores prometiéndole un pago de 50.000 dólares si lo lograba. No solo hizo eso, sino que le brindó conocimientos sobre patentes que Edison registró como propias, sin pagarle lo prometido ni aumentarle su sueldo, porque consideraba que había sido sólo una broma mal interpretada por el joven Nicola.

Se retiró decepcionado y conoció la bancarrota, cavando pozos para poder subsistir, hasta que la Western Union Company le proporcionó fondos para continuar con sus trabajos sobre la corriente alterna, las bobinas y el motor eléctrico, los cuales hoy se utilizan en todo el mundo. Se dedicó luego a las ondas de radio y fue el padre de la radiodifusión, aunque Marconi, al igual que antes lo hiciera Edison, le arrebató su descubrimiento, lo patentó antes y se llevó el Premio Nobel.

Tesla fue un genio de buenas intenciones. Soñaba con dotar al mundo de electricidad gratuita, pero los grandes intereses comerciales atentaron contra la idea de él, que aseguraba era posible hacerlo sin cables mediante ondas electromagnéticas naturales del planeta. Fue el inventor de la lámpara fluorescente, de los principios del radar, del submarino eléctrico, del control remoto, de la bujía de encendido para motores de explosión y de decenas de aciertos que utilizamos hoy en día. En un momento de su vida, ideó cantidad de armas especiales para evitar la lucha entre hombres y que en caso de guerras, estas sólo fueran incruentas. Inventó una turbina sin aspas y una bomba sin partes móviles, que los técnicos actuales aún no logran entender. Cuando se acercaba la Segunda Guerra Mundial prometió presentar su rayo de la muerte, capaz de derribar 10.000 aviones a cuatrocientos kilómetros de distancia, o la máquina de generar terremotos, inventos que serían cedidos sin costo a todas las potencias a fin de equilibrar las fuerzas y evitar contiendas.

Nadie lo entendió. Fue estafado en su buena fe, robado y engañado una y otra vez. Fue un genio con todas las letras, un hombre de bien que solo aspiraba a que el ser humano viva mejor y a bajo costo aprovechando la fuerzas naturales del planeta. Se dice de él que fue el hombre que inventó el siglo XX, aunque no tuvo ni fama ni dinero.

El gran padre de todos los inventores, murió pobre y olvidado en un hotel de Nueva York en 1943. 

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