La Autopsia de Tutankamón


tutankamon01Difícil de imaginar debe haber sido para Howard Carter, el arqueólogo que en 1922 descubrió la tumba de Tutankamón, el hecho de que este faraón no deja de asombrar al mundo científico, aún después de transcurridos tantos años.

El investigador Albert Zink, del Instituto de Momias de Italia, ha realizado una compleja autopsia virtual sobre el cadáver del niño rey.  Se ha llegado a una conclusión muy lejana de lo que pareciera ser un faraón tal como la mayoría de nosotros lo pudiera imaginar.  Pese a lo majestuoso de su sarcófago y lo tremendamente preparada de su tumba, parece ser que Tutankamón presentaba una imagen física bastante compleja y con signos de discapacidad.tutankamon (1)

Los expertos han señalado que tenía un pie zambo, caderas anchas y dientes de conejo.  En efecto, utilizando una maraña de casi 2000 imágenes computadas, los científicos han conseguido un detallado examen como jamás ha sido realizado sobre los restos de faraón alguno, pudiendo obtener un análisis genético conjunto de toda la familia del rey, dando por resultado que su padre Akenatón habría sido hermano de su madre. O sea, era hijo de padres hermanos.

Los científicos creen que esta relación fraternal entre sus progenitores fue la causante de su discapacidades físicas, provocadas por desequilibrios hormonales. Del mismo modo, el científico cree que su historia familiar también podría haberle llevado a su muerte prematura en la adolescencia. Algunas hipótesis aseguraban que su prematura muerte se debió a un accidente con un carruaje, después de que se encontraran fracturas en el cráneo y otras partes de su esqueleto. Sin embargo, el nuevo estudio no descarta que la muerte se haya producido por una enfermedad hereditaria. Los expertos defienden que con su pie zambo hubiera sido imposible que participara en las tradicionales carreras de carros en un tiempo donde era necesaria una envidiable capacidad y resistencia física.images (2)Descubren-verdadero-Tutankamon-autopsia-AP_CLAIMA20141020_0082_33

Las relaciones entre hermanos en aquella época, el siglo XIV a.C, no estaban mal vistas y, además, obviamente nadie conocía las implicaciones para la salud que ésto podía tener en la descendencia. El profesor de cirugía en el Imperial College de Londres, Hutan Ashrafian, ha explicado que varios miembros de la familia del faraón parecían haber sufrido dolencias explicables por desequilibrios hormonales. “Una gran cantidad de sus predecesores vivieron hasta una edad muy avanzada. Sólo su línea inmediata morían temprano y cada vez antes en las siguientes generaciones”.

Por su parte, el radiólogo egipcio Ashraf Selim, ha indicado que “la autopsia virtual muestra que los dedos de los pies son divergentes, es decir, que tenía un pie zambo, un defecto de nacimiento que provoca que las extremidades inferiores estén torcidas o invertidas hacia adentro”, una situación que, a su juicio, debió “condicionar su vida”. La evidencia de las limitaciones físicas del Rey Tutankamon también fueron respaldadas por 130 bastones usados que se han encontrado en su tumba.

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Por su parte, científicos de la Universidad Americana de El Cairo difundieron información sobre los extraños ritos funerarios del faraón egipcio, que fue embalsamado con el pene erecto. Al parecer, en esa posición fue enterrado también Osiris, símbolo de la fertilidad y regeneración del Nilo.

Por lo visto, aún pasados tantos siglos, la historia de los faraones egipcios no deja de asombrar al mundo científico.

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