La Bala del Mago


William Ellsworth Robinson era un neoyorquino con ciertos rasgos asiáticos que trabajó durante muchos años en el rubro del ilusionismo y la magia con el nombre de Chung Ling Soo.descarga (2)

Se había casado con una inglesa que hacía de su asistente y se hizo famoso por un truco que impactaba a su público toda vez que lo presentaba a salas llenas en los teatros de Europa, en los primeros años del siglo XX:  Chung Ling Soo “atrapaba” con sus dientes dos balas disparadas por los rifles de dos de sus ayudantes. Luego las escupía en un plato y las hacía revisar.

El truco era sensacional y muy ingenioso con años de éxito en decenas de teatros. Se trataba de un muy elaborado sketch: Su esposa caminaba entre el público previamente y le pedía a dos personas que marcaran las balas que ella llevaba en un cubilete. Ese cubilete tenía un fondo falso que contenía otro par de balas ya marcadas de antemano. Eran estas balas las que otros dos espectadores invitados a subir al escenario cargaban en los rifles, mientras las otras permanecían en el cubilete bien escondidas en el doble fondo.  El mago tenía ocultas en su boca un tercer par de balas marcadas. Cada uno de los rifles tenía un tubo de acero adaptado al cañón para sujetar el cargador cuando no se usaba.images (2)

Era ese tubo, con una carga vacía, solo detonante, el que se disparaba con gran estruendo  y una buena dosis de humo. La bala verdadera quedaba en el cañón del arma. Cuando sus asistentes apuntaban y disparaban, él “las atajaba con la boca” y las escupía al plato para luego mostrarlas a los voluntarios que habían subido al escenario. Estos ratificaban que tenían una marca, aunque desde luego no sabían de quien. La esposa de Soo ponía las balas en el cubilete y volvía a bajar a las butacas. En esos segundos accionaba el fondo falso por segunda vez y  mostraba a los dos primeros voluntarios las balas que ellos habían marcado. El acto era infalible y el aplauso final siempre era el cierre de un número inolvidable.descarga (3)

La noche del sábado 23 de marzo de 1918 el teatro Wood Green Empire de Londres estaba repleto. El acto de la bala entre los dientes cerraba el espectáculo que había sido un éxito en su gira por varias ciudades inglesas y llevaba años representándose.

Un efecto musical marcaba el inicio del acto y un redoble de tambores hacía estremecer al público. De pronto, silencio total y toda la atención clavada en los tiradores y en el mago que esperaba la bala a ocho metros de distancia. Los dos asistentes del mago apuntaron…dispararon y vieron con asombro que Chung Li Soon en lugar de escupir las balas, se dobló hacia adelante con una mano en el pecho. Se tambaleó unos metros y como pudo caminó hacia los bastidores. 

Aquella noche, la detonación del fulminante de uno de los rifles encendió por accidente tanto la carga vacía del tubo trucado como  la carga activa del cañón. El uso frecuente había dañado el interior del arma y provocó que la pólvora alcanzara este último.  El culpable fue el propio Soo, que temeroso de compartir el secreto que lo había hecho famoso, insistía en dar mantenimiento él mismo a sus armas en vez de dejar esto en manos de un armero.

William Ellsworth Robinson, mas conocido como Chung Ling Soo fue trasladado de urgencia a un hospital londinense, donde murió a la mañana siguiente a los 58 años de edad. Fue el último acto de un gran mago.


 

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