La crema del suicida


F VatelLa crema chantilly es, sin duda alguna, un manjar a la hora de saborearla como postre. Fue inventada por un tal Francois Vatel, cocinero y maitre de origen suizo que trabajó para el principe Luis II de Borbón-Condé en el palacio Chantilly donde justamente preparó este exquisito sabor que lleva este nombre en homenaje.

Pero la historia de Vatel tiene otro costado trágico. Este caballero fue contratado en 1663 para controlar las compras, el abastecimiento y todo aquello que rodeara las grandes comilonas del palacio Chantilly. Y fue tal vez esta enorme responsabilidad lo que, casi con certeza, lo llevó a la muerte. El 21 de abril de 1671, después de renovar arquitectónicamente su palacio, el principe invitó a cenar al rey Luis XIV contra el que se había rebelado. La idea era agasajarlo con una super comilona para ganarse el perdón del soberano.

Obviamente el encargado de tamaña organización era su especialista Francois Vatel ya que de esa reunión dependía el futuro económico del principe, cuya intención era ofrecerle al rey, nada menos que su ejército personal para la guerra contra Holanda. Era una transacción comercial que engrosaría sus alicaídas arcas y esta cena opípara e inolvidable sería el inicio de las negociaciones.  Francois tenía solo quince días para elaborar sus más delicados platos y los menúes inolvidables que lo había hecho tan famoso. Una grandiosa puesta en escena que haría las delicias de toda la corte ya que a la cena concurrirían 2000 personas y el presupuesto total superaba los 50.000 escudos reales, una fortuna exorbitante para la época.

El plato principal eran mariscos,pero hubo un problema que complicó todo. Justamente el envío de dicho animalito, no estaba llegando con la suficiente antelación como para preparar la exquisitez con el profesionalismo que la ocasión ameritaba.

Francois comenzó a ponerse nervioso al ver que los días se le venían encima y el cargamento de mariscos no arribaba. La fiesta organizada hasta en sus más mínimos detalles estaba lista, pero el plato principal había sufrido retrasos. Se venía el día del ágape, que iba a ser un viernes, y Vatel ya estaba enloquecido porque sabía que no contaba con el tiempo necesario como para lucirse. Finalmente, casi sobre la hora, un ayudante llegó a la carrera para avisarle que, aunque un poco tarde, los cientos de kilos de marisco habían llegado. Pero fue tarde. Francois Vatel, que no soportó el error, se había suicidado en la cocina atravesándose el corazón con una espada. Su exceso de responsabilidad y la presión por no descuidar ni el menor punto, lo llevaron a acabar con su vida ante el incumplimiento del deber contraído.

El lado positivo de la historia es que nos legó la sabrosa crema chantilly.

Palacio de Chantilly, Francia

Palacio de Chantilly, Francia

 

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