La Isla Myojin


El jueves 18 de septiembre de 1952, zarpó de su puerto japonés el buque myojinSikhine Maru.  Con un experimentado grupo de pescadores, se proponía como todos los días, llevar al cabo su labor de pesca en el mar de Japón, cerca de las islas de Izu, a unos 450 kilómetros al sur de Tokio.

Estaban los pescadores en su ardua tarea, cuando de pronto cerca del mediodía comenzaron a sentir fuertes explosiones que venían del fondo del mar. Bajo ellos se encontraba el Myojin, uno de los volcanes submarinos de la zona de Bayonnaise Rocks ubicado sobre la Cresta Izu-Ogasawara en las islas de Izu, el cual comenzó su actividad en 1869.

Parecía que la Naturaleza se había enojado por su presencia, pero en realidad no era otra cosa que la actividad de este volcán submarino que dejaba escapar una enorme bocanada de humo y fuego con un fuerte olor a azufre.lake-489905_1280-682x351 erupcion-fukutoku-okanoba ErupcinMyojin descarga (2)

Grandes lenguas de lava afloraban sobre la superficie y comenzaron a solidificarse formando una isla en cuestión de minutos. La embarcación comenzó a zarandearse y rápidamente hubo que retroceder si no querían quedar atrapados por las bolas de fuego que, a modo de cañonazos, salían despedidas con increíble potencia hacia los aires cayendo al mar.

Esta de 1952 fue la mayor explosión registrada por este volcán y la nueva isla alcanzó rápidamente casi 10 metros de altura sobre el nivel del mar. El tamaño de este volcán doble es de unos 30 kilómetros y al día de hoy aún permanece activo bajo el mar.

En menos de una hora había nacido una nueva isla, algo que la Naturaleza regala con espectacularidad muy de vez en cuando.

Se la bautizó rápidamente como Isla Myojin y fue el comentario y la alegría de todo Japón. Sin embargo, apenas cinco días después, el martes 23 de septiembre, tan rápidamente como llegó, la isla se hundió misteriosamente en el océano sin dejar rastros. A los festejos por el nacimiento se sumó inmediatamente la congoja, ya que esta vez la desaparición arrastró también al fondo del mar a toda la tripulación del buque Kaiyo Maru, nave que había sido enviada para estudiar el fenómeno por el Departamento Hidrográfico de la Agencia de Seguridad Marítima de Japón. No sobrevivió ninguno de los 31 científicos que iban en la expedición.

Así es la Naturaleza que todos los días está activa, impredecible y poderosa en este increíble y sorprendente mundo que habitamos.

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