La mítica Isla del Roble


islaEn el condado de Lunenburg, en la provincia de Nueva Escocia, en Canadá, se encuentra una islote de 57 hectáreas, llamado Oak Island o Isla del Roble. Es una de las 360 islas de la Bahia de Mahone y sobresale del mar apenas once metros.

Su historia mágica comienza en 1795 cuando tres muchachos desembarcaron aquí y encontraron un árbol con una rama serrada y una pequeña hondonada bajo sus pies. La isla estaba deshabitada y eso era extraño porque la naturaleza no pudo haber realizado ese corte tan especial.

Parecía que marcaba el lugar donde algo habían enterrado y por esa razón comenzaron a cavar con le esperanza de encontrar algún viejo tesoro. Lo que en principio comenzó como una aventura de amigos, se convirtió en una encrucijada de siglos. Cada tres metros fueron encontrando distintas capas y sedimentos que parecían haber sido puestas como señalizando algo y tapando ese pozo en forma artificial. Algunas plataformas habian sido cubiertas con carbón y otras con una especie de masilla.

Al llegar a los nueve metros decidieron pedir ayuda. Regresaron con gente amiga y aun así, el pozo parecía no tener fin, razón por  lo cual abandonaron el trabajo. A partir de aquella fecha ha habido infinidad de exploraciones al pozo, con un costo que supera el millón de dólares. En 1897, Guillermo Chapell, se topó con restos de madera, hierro y cemento, fibras de cáscara de coco, un hacha, un ancla y un pergamino con varias iniciales a una profundidad de 45 metros. En 1909, Franklin Roosevelt, quien fuera presidente de los EEUU, participó en su juventud, de una expedición al lugar, manteniendo durante toda su vida un vivo interés por la isla.

Más recientemente, en 1965 Robert Dunfield utilizó una grúa de 70 toneladas para cavar una zona completa alrededor del pozo y entre 1967 y 1969, otra expedición encontró restos de latón y maderas del siglo XVI. En 1972, un equipo de ciencia bajó una cámara subacuática a la parte más profunda del pozo y logró fotografiar a 62 metros bajo tierra, lo que parecía ser un cofre, una cabeza y una mano humana.

En 1995, un grupo del Instituto Oceanográfico de Maderas pasó dos semanas en la isla y sus informes son casi secretos pero nada desalentadores. Se habla de un cofre pirata, se comenta que los Caballeros Templarios dejaron allí el Santo Grial y se dice que Maria Antonieta enterró aquí sus joyas…

La Isla del Roble sigue alimentando en pleno Siglo XXI más de una especulación.

 

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