La Bestia de Gévaudan


imagesCuando se iniciaba el verano de 1764, durante el reinado de Luis XV en Francia y apenas 25 años antes de la toma de la Bastilla, apareció entre la región de Margeride y los montes de  Aubrac, en Gévaundan, una bestia de características espantosas.

Este monstruo atacó, hirió y mató durante tres años a hombres y animales atribuyéndosele más de 100 muertes y alrededor de 30 heridos. Atacaba preferentemente a mujeres y niños que se internaban en los bosques de la región. El pánico azotó la región y se organizaron partidas, incluso batallones oficiales del rey, para darle caza a tan enigmático asesino.

A pesar de las heridas que algunos cazadores lograron infringirle no fue posible acabar con este animal desconocido durante muchos meses y eso lo convirtió en leyenda. Se trataba de un ser que por sus características causaba terror y atacaba en forma sorpresiva. Tenía el tamaño de una vaca con una cabeza enorme y un hocico alargado y de color rojizo. Su pelaje era gris claro, blanco en el pecho y corto con una raya negra en todo el lomo. Sus patas tenían garras y poseía una cola similar a la de los caballos.  Los testigos decían que cuando acechaba se arrastraba sobre su vientre y cuando saltaba desarrollaba una fuerza descomunal. Un labrador declaró que vio como mantenía con sus patas delanteras una oveja mientras se apoyaba sobre las traseras balanceándose. Atacaba a sus víctimas por la garganta antes de devorarles el corazón y los pulmones.

bateve10 300px-Gevaudan-monster2

Los hombres de ciencia ensayaron todo tipo de explicaciones y hablaban de lobos gigantes, hienas y hasta un híbrido de león y tigre. Los leñadores no se atrevían a internarse en los bosques y el monstruo afectó la economía de la región provocando la escasez de  madera. Finalmente y luego de muchos meses de incertidumbre, un campesino de la zona llamado Jean Chastel, lo localizó y lo ultimó en junio de 1767. (Otras fuentes dicen que lo ultimó un cazador llamado Antoine de Beauteme).

El animal fue embalsamado y se exhibió en algunas ciudades pagando la gente algunas monedas. Nadie se puso de acuerdo y los pobladores discutían sobre que animal era. El rey Luis XV pidió que lo exhibieran en la corte y Chastel se dirigió a Versalles. Cuando llegó y  abrieron la caja, se comprobó que había sido mal embalsamado y ya no era más que carroña nauseabunda. El rey sin verlo, exigió que se lo enterrara inmediatamente y el campesino ni siquiera fue recompensado.

Nunca se supo a ciencia cierta de que se trató, pero una semana después de la muerte del misterioso animal, una partida de caza dirigida por el marqués de Labesseryre-Saint Mary, Jean Terrise mató una loba enorme y la gente creyó ver en ella a la compañera de la bestia desconocida.  Sea o no sea, lo cierto es que después de la muerte de estos dos animales, los ataques en los bosques cesaron y ya no volvieron a repetirse, aunque la imagen de esta bestia suele aparecerse aún en la memoria de los hombres de esta región.

El suceso, bien documentado y con decenas de testigos, se convirtió en leyenda y aunque todo parece indicar que fue real, las distintas versiones muchas veces no coinciden en los nombres de los protagonistas.  Tal vez por eso, sigue siendo un misterio a pesar del tiempo transcurrido.

Monumento que recuerda el caso en la región de Gévaudan

Monumento que recuerda el caso en la región de Gévaudan

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *