Las Figuras de Acámbaro


Guanajuato es una pequeña y pintoresca ciudad ubicada a unos 300 kilometros de la capital de Mexico.  Allí está el Museo Julsrud, donde hay en exposición de más de 35.000 figurillas halladas en el siglo pasado y que son todo un misterio, ya que se desconoce su procedencia.

Fue en 1944 cuando se hizo el descubrimiento cerca de la localidad de Acámbaro, cuando un jinete observó en su paseo a caballo, una pequeña figura que sobresalía del suelo. Era de terracota y allí comenzó todo.  Se encontraron miles de ellas de piedra, obsidiana y jade.

La sorpresa vino cuando los expertos se dieron cuenta que representaban extraños animales muy parecidos a los dinosaurios. Pero el problema radica en que los autores de esas piezas no pudieron haber conocido tales animales. Cualquier civilización que sea no pudo haber tenido noticias de la existencia de esos enormes seres que habitaron el planeta hace millones de años.

Evidentemente el interés de la arqueología mundial se despertó con aquél curioso misterio. La Universidad de Nueva Jersey dató su origen entre 1.110 y 4.350 años antes de Jesucristo. O sea, una fecha muy posterior en millones de años, a la desaparición de los dinosaurios.

Desde entonces la controversia ha seguido los cauces habituales en este tipo de anacronías en los que hay opiniones encontradas de todo tipo.

Una buena parte de la comunidad científica, aun sin quitar razón al antiguo origen de las mismas, indican que dichas piezas no tienen por qué representar realmente a los antiguos dinosaurios, sino simplemente a extraños animales imaginados para tal fin.

Por su parte los que defienden el descubrimiento siempre exhiben por delante los estudios científicos que han datado a estas piezas en miles de años anteriores a la venida de Jesús, y portan claras fotos del enorme parecido de esos animales con los antiguos dinosaurios. ¿Cómo entonces hacer coincidir ambos eventos?

Aquí se afirman las teorías creacionistas que hablan de la hipótesis no demasiado probable de que humanos y dinosaurios convivieran hasta mucho después de los 65 millones de años en que se estableció la desaparición de aquéllos enormes animales. Por su parte, una segunda teoría sostiene que esta desconocida civilización bien pudo haber descubierto yacimientos antiguos y encontrar restos de desaparecidos animales.

Mientras tanto, la ciencia no abre la boca y el misterio continúa.

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