Primera Víctima Ferroviaria


George Stephenson nació en el pueblo minero de Wylan, en Inglaterra, el 9 de junio de 1781. Desde muy chico sintió fascinación por las calderas de vapor y eso lo llevó a que sea conocido como el “padre del ferrocarril”.  La primera máquina de vapor que inventó este joven entusiasta se llamó “Locomotion” y fue presentada en sociedad el 27 de septiembre de 1825.descarga images

Ese día, la extraña maquinaria, con sus 32 vagones abiertos ocupados por 300 pasajeros inició un recorrido de 32 kilómetros desde la mina de carbón de Shildon hasta Stockton, en Inglaterra. El viaje fue un éxito y se habia iniciado la era de los trenes.

Sin embargo Stephenson siguió experimentando y mejoró su máquina, hasta que llegó a su descubrimiento clave: la técnica de inyección de vapor. Se reorientaba el vapor de escape hacia la chimenea, a través de un delgado tubo. El vapor aspiraba aire y aumentaba la succión del horno y producía mayor potencia y velocidad.

Fue nombrado ingeniero de un ferrocarril proyectado entre Liverpool y Manchester. Para eso, junto a su hijo Robert, diseñó otra máquina revolucionaria: la Rocket. Contaba con una caldera donde el agua se transformaba en vapor al contacto con 25 tubos de cobre calentados por la caja de fuego.

La inauguración del ferrocarril de Liverpool fue el 15 de septiembre de 1830 y congregó a más de 50.000 personas en el punto de partida. Se disparó un cañón y ocho locomotoras echaron a andar. La marcha la encabeza la “Northumbian”, conducida por el propio George.

Entre los pasajeros estaban el duque de Wellington (héroe de Waterloo), el embajador de Austria y William Huskissson, representante del Parlamento.

A 30 kilometros del inicio, pararon para reabastecimiento de agua. Los pasajeros bajaron a estirar las piernas  y el duque de Wellington aprovechó para conversar con Huskinsson al costado de las vías. No advirtieron la llegada de la “Rocket” que se aproximaba entre los sonidos de las locomotoras y la algarabía del público. El príncipe embajador de Austria,  Paul Estherazy, joven y de complexión delgada, alcanzó a saltar fuera de las vías. Pero Huskisson, de 60 años y parcialmente minusválido, era menos agil y no logró esquivar la pesada locomotora. La Rocket le aplastó una pierna.

Rapidamente, Stephenson ordenó desenganchar todos los vagones, excepto el primero. Colocó al herido sobre él y al mando de su propia locomotora le imprimió el máximo de velocidad y en tiempo record, llegó a Eccles, en las afueras de Manchester en 25 minutos. Pese a lo ágil del trámite, el parlamentario inglés murió en la vicaría del lugar esa misma tarde a raíz de la tremenda hemorragia.  Fue la primera víctima de un accidente ferroviario.

Pese a eso, en sólo diez años mas tarde, Inglaterra contaba con 2400 kilómetros de vías ferroviarias y hacia fines del siglo XIX, el tren había cobrado auge en todo el mundo.

Stephenson se retiró en 1838 a Tapton House, cerca de Chesterfield, en Derbyshire. Su casa miraba a un tramo de la vía North Midland y le permitía ver pasar, todos los días, sus amados trenes.

Allí, al costado de las vías, disfrutaba tranquilo de su huerto, hasta que el 12 de agosto de 1848, a los 67 años, emprendió un último viaje sin regreso.

 

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