Los Siete Gigantes



man45los_gigantes_de_rusia1La República de Komi, es un estado federal de Rusia que tiene una superficie similar a la de Paraguay.  Allí, en un un inhóspito rincón de este territorio, con los Montes Urales como marco natural, se encuentra Man Pupu Nyor, uno de esos lugares que huele a leyenda y a tiempo muerto.

Sobre una meseta solitaria, cruzada por los vientos helados, se alzan siete gigantes de piedra, tremendas formaciones rocosas que resisten el paso de los años, contando una historia escapada de los tiempos.

Son conocidos como los Siete Gigantes de los Urales y con sus 40 metros de altura semejan enormes seres que custodian la zona, alzados sobre un altiplano que el viento ha ido esculpiendo con los siglos.
descarga (3)
descarga (1) 3745406_640px

Se trata de una curiosa formación geológica que en idioma mansi significa “Pequeña Montaña de los dioses”.

Seis de ellos emergen de la tierra como si se hubieran agrupado, mientras el séptimo los contempla a la distancia, vigilando el orden. Se calcula que la antigüedad de estos gigantes supera los 200 millones de años y es muy posible que en un pasado remoto, aquí hubiese existido una montaña que se fue diluyendo con la erosión.

El pueblo mansi, originario de la región, los ha respetado y los chamanes y brujos los tienen catalogados con gran admiración, sobretodo porque son titanes del tiempo, teniendo en cuenta que los Montes Urales son una de las cordilleras más antiguas del planeta.

Alrededor de estas rocas se ha tejido una singular leyenda, que explica que  siglos atrás su líder era Kuuschay, hábil cazador de osos y ciervos. Tenía dos hijos y uno de ellos era una joven alta y esbelta que gustaba recorrer aquellas montañas y sus altiplanos corriendo y cantando. No tardó en enamorarse de ella uno de los gigantes de la zona, llamado Torev, que junto a su familia, estaba en las montañas de Haraiz. Tan enamorado estaba que no dudó en pedirle su mano al viejo Kuuschay. Pero el líder de los mansi se negó.

Furioso, Torev llamó entonces a sus cinco hermanos gigantes y juntos intentaron raptar a la joven. Llegaron al pueblo con su imponente presencia y lo asediaron, lo atacaron con fiereza y sin piedad. Los mansi se vieron incapaces de hacer frente a tan temibles enemigos, así que su lider, Kuuschay, empezó a suplicar clemencia y ayuda a los buenos espíritus de la tierra. El cielo, entonces, se tornó oscuro y metálico. Las nubes bajaron de las montañas y ocultaron todo el poblado de los mansi, pero el gigante enamorado se enfureció aún más y empezó a golpear por todos lados, llevado por la rabia. Rompió  la fortaleza del líder mansi, pero este y su pueblo ya habían huido a las montañas cercanas.descarga (2)

Al amanecer salió a caballo el hijo del líder. Era el joven Pygrychum, encabezando a su ejército de guerreros. En sus manos llevaba un escudo y una espada que alzó sobre su cabeza justo en el momento en que los seis gigantes se acercaron con temible fiereza hacia ellos.

Era una espada mágica que los espíritus buenos le habían otorgado para salvar a su pueblo, pero tenía un precio. Justo cuando esa espada obtuvo el brillo del sol, una luz cegadora rodeó a los gigantes, convirtiéndolos de inmediato en piedra para siempre. No obstante, el haz de dicho resplandor también lo alcanzó a él, de ahí que los gigantes de los Urales sean siete. Seis de ellos agrupados y uno, en la distancia, vigilando que nunca más vuelvan a enturbiar la paz de esa tierra inhóspita, pero de nobles personas.

La leyenda es la que se respeta en estas regiones, pero la realidad indica que los gigantes de piedra son formaciones naturales, que debido a su espectacular tamaño, conservan el encanto de las maravillas del planeta.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *