Thomas Mantell


Thomas_Mantell_01Un 7 de enero de hace 69 años, la Policía de Caminos de Kentucky informó a la torre de control de Godman Field, cerca de Fort Knox en EEUU, que los residentes de Maysville, Irvington y Mandisoville habían reportado un OVNI que se movía hacia el oeste de manera errática.  Esto fue el 7 de enero de 1948 por la mañana y comenzaba de esta manera uno de los casos más emblemáticos de la historia de la ovnilogía.

Capitán Thomas Mantell

Capitán Thomas Mantell

También hubo más testigos hacia el sur, desde varias localidades cercanas. Y a medida que avanzaba el día, también se observó hacia el norte, en la Base Lockbourne de la Fuerza Aérea, en Columbus, Ohio. Numerosos testigos, entre ellos el comandante de la Base Godman, lo observaron desde la 01:20 p.m. en adelante. El objeto era blanco, parecido a un cono de helado o con forma de sombrilla. El cielo estaba claro, con cierta neblina considerable y el enigmático y errante aparato no paraba de pasearse por sobre las cabezas de miles de personas.

A las 02:45 p.m. cuatro Mustang F-51 de la Guardia Nacional llegaron a Godman Field en un vuelo de transporte desde Georgia. Se les pidió que investigaran y así fue que encabezados por el capitán Thomas Mantell fueron en persecución del ovni.

Al llegar a los 4.575 metros de altitud, por debajo de la potencia máxima, Mantell transmitió por radio a la torre que veía claramente que el “ovni era metálico y enorme, y parece moverse con la mitad de mi velocidad”. Al llegar a los 6.700 metros, los pilotos de los otros cazas desistieron de la persecución. Uno de ellos, B.A. Hammond informó a Mantell que abandonaba la intercepción por falta de oxígeno.

Mantell le respondió que él continuaba para “acercarce lo más posible y tener una mejor vista de esa nave”.    Aunque no hizo llamadas posteriores continuó ascendiendo. A las 03:15 p.m. su avión se perdió de vista y casi de inmediato se inició la búsqueda. Pasadas las 05:00 p.m. se encontraron los restos del F-51 en una granja cercana a Franklin, en Kentucky. Tenía un ala, el fuselaje trasero y la cola desprendida. El cadáver de Mantell aún estaba en la carlinga con el cinturón puesto. Su reloj se había detenido a las 03:18 p.m. y esta hora se consideró como el momento del impacto.

Avión de Mantell

Avión de Mantell

Los investigadores de este accidente pensaron que lo más probable era que el capitán hubiese perdido el conocimiento a los 7.600 metros de altura, mientras que el Mustang F-51 alcanzó los 9.150 metros, perdió potencia y se estabilizó trazando un círculo antes de entrar en una caída en espiral. Las posiciones de los controles hacen suponer que Mantell recuperó la conciencia y trató de salir de la picada, pero sometido a esfuerzos intolerables, el avión se desintegró antes de tocar el suelo.

El episodio ocurrió apenas seis meses después, que otro piloto llamado Kenneth Arnold, tuviera un encuentro con un ovni sobre el Monte Rainier, en junio de 1947 y que provocara el inicio de la era de los platillos volantes, tal cual fue bautizado en ese momento por Arnold, quedando usualmente con ese apodo para la posteridad (Ver artículo “Platillos Voladores”, aqui mismo).   El suceso del capitán Mantell fue el primer siniestro provocado por un aparato de apariencia extraterrestre, aunque nunca pudo ser confirmado si se trató de un ataque del ovni o un simple accidente aéreo.


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