Mis fotos viajeras. SACHSENHAUSEN


Esto es historia.

Y no es precisamente uno de los sitios más agradables para conocer. Sin embargo, aunque doloroso, siempre es interesante visitar lugares que han sido una vergüenza para la historia de la Humanidad.

Esto es Sachsenhausen, uno de los primeros campos de concentración  y exterminio construido por los nazis en 1936.  Ubicado en el poblado de Oraniemburg, en  Braderburgo, no muy lejos de Berlin, en Alemania, esto fue levantado con la idea criminal de aniquilar en un principio a prisioneros políticos, pero mas tarde a miles de judios. polacos y soviéticos.  En este patético lugar, los prisioneros fueron sometidos a experimentos médicos y en estas imágenes se pueden ver las salas, las mal llamadas “enfermerías” donde se estudiaban y mutilaban esos cuerpos. También aquí verás los restos de los hornos donde fueron incinerados miles de presos.  Los archivos han registrado la entrada de casi 150.000 personas y el aniquilamiento de más de 30.000.  Este lugar funcionó bajo el control nazi hasta la caída del régimen en 1945.

Los capturados entraban a este campo de aniquilamiento y pasaban por la única puerta de entrada que se conserva tal cual era, con su cartel en letras de hierro que dicen irónicamente “El trabajo os hará libres”, una mentira descarada que leían esperanzados todos los que cruzaban esa delgada línea.  Más abajo los barracones, los baños, las perillas de luz, los camastros donde se amontonaban los prisioneros…

Caminar por estas varias hectáreas, es experimentar la extraña sensación de estar recorriendo los mismos lugares donde hasta hace no más de unas pocas décadas, miles de personas perdieron sus esperanzas, sus sueños…y su vida.  Puede parecer duro, pero te invito a que vueles con tu imaginación, camines conmigo en silencio, trata de percibir los olores, los ruidos y los lamentos. Seguramente tampoco podrás comprender los porqué.

Quise dejarte estas tristes imágenes como simbolo de una sombra histórica de la que el ser humano, (el “más evolucionado del planeta”…) se tendrá que avergonzar por los siglos de los siglos…

Puerta y reja de entrada con la irónica frase "el trabajo os hará libres"

Puerta y reja de entrada con la irónica frase “el trabajo os hará libres”

Parte interna de la entrada. Arriba puesto de vigilancia. Abajo los macetones que siempre tenían bellas flores.

Parte interna de la entrada. Arriba puesto de vigilancia. Abajo los macetones que siempre tenían bellas flores, siempre frescas. Una ironía nazi.

Primeros metros del lugar. Esta era la primera visión de los prisioneros.

Primeros metros del lugar. Esta era la primera visión de los prisioneros.

Puesto de vigilancia, alambrado de pua y cerco insalvable.

Puesto de vigilancia, alambrado de pua y cerco insalvable.

Aquí, en la entrada, a modo de bienvenida, estos macetones eran adornados con flores y plantas muy coloridas. Una especie de burla a la vida.

Aquí, en la entrada, a modo de bienvenida, estos macetones eran adornados con flores y plantas muy coloridas. Una especie de burla a la vida.

Puesto de vigilancia y paredón

Puesto de vigilancia y paredón. Detrás de este límite, en el parque que se ve al fondo, vivían las familias, esposas e hijos de los guardias, muchas de ellas ignorando lo que pasaba a muy pocos metros de sus casas. Allí había cómodas viviendas y los hijos de los nazis concurrian a escuelas e iglesias que se levantaban a menos de 100 metros del horror.  Era imposible ver para afuera y lógicamente tampoco para adentro. Si el soldado no contaba, la familia desconocía lo que pasaba a una cuadra.

Vista parcial de los barracones donde vivian hacinadas miles de personas.

Vista parcial de los barracones donde vivian hacinadas miles de personas. Durante el crudo invierno alemán, en estos terrenos caían exhaustos por el hambre y el frío, todos los días muchas personas. Otros deambulaban o eran obligados a trabajos forzados. Subsistir era difícil…

Callejón entre barracones. Todo se vigilaba desde lo alto por medio de un panóptico.

Callejón entre barracones. Todo se vigilaba desde lo alto por medio de un panóptico. Se hacía imposible escapar a los ojos de los guardias ya que todas las instalaciones había sido construídas pensando en el control máximo con el mínimo de esfuerzo y de personal.

Entrando a uno de los barracones.

Entrando a uno de los barracones. Paredes de madera e instalaciones básicas.

Interior de uno de los barracones.

Interior de uno de los barracones.

Interruptor de luz original de uno de los barracones. Aún funciona.

Interruptor de luz original de uno de los barracones. Aún funciona.

Camastros originales

Camastros originales ubicados del modo en que estaban, unos pegados a otros. Un modo inhumano de vivir.

Sector de dormir. cuchetas y camastros donde se dormia hacinado.

Sector de dormir. cuchetas y camastros donde se dormia hacinado. Pasillos angostos y aire enrarecido.

Puerta original que llevaba a la sala de castigos.

Puerta original que comunicaba el sector abierto con el oscuro sector de castigos corporales.

Entrada a las celdas de castigo. Pasar por aquí era entrar a la antesala del infierno.

Entrada a las celdas de castigo. Pasar por aquí era entrar a la antesala del infierno.

Celda de castigo y aislamiento. Los prisioneros debían permanecer de pie y en silencio todo el día.

Celda de castigo y aislamiento. Los prisioneros debían permanecer de pie y en silencio todo el día. Incluso sin comer durante jornadas enteras.

Sector del baño. Piletones de aseo.

Sector del baño. Piletas de uso compartido entre centenas de prisioneros diariamente.

Baños colectivos de uno de los barracones.

Baños colectivos de uno de los barracones. Sin intimidad, sin comodidad y sin mucha higiene.

Paredón de fusilamiento por debajo del nivelk del suelo para evitar el ruido de las detonaciones. Decenas de prisioneros eran asesinados diariamente en este reducido lugar escondido de la vista.

Paredón de fusilamiento por debajo del nivel del suelo. Esto se hizo así para evitar el ruido de las detonaciones. Los maderos laterales servían para amortiguar los disparos y no alertar al resto de los condenados del otro lado de este sector. Decenas de prisioneros eran asesinados diariamente en este reducido lugar escondido de la vista.

Paredón de fusilamiento.

Paredón de fusilamiento. Los condenados se ubicaban al fondo, justo debajo del camino que pasa por encima. Bajar allí era no volver a subir.

Entrada a la morgue y sector de experimentos médicos

Entrada a la morgue y sector de experimentos médicos

Sector de la morgue. subsuelo de la enfermeria.

Sector de la morgue. Subsuelo de la enfermeria. Aquí se estudiaban cuerpos y se hacían pruebas de todo tipo con ellos. ¿Cuántos habrán sido?

Mesada de la "enfermeria".

Mesa de operaciones de la “enfermeria”. Para operaciones, disecciones y ensayos. Aquí se experimentaba y pocas veces esta enfermería curaba a alguien…Era una especie de centro de pruebas médicas, tal vez el único lugar con radiadores de calefacción.  Jerarcas y médicos trabajaban aquí.

Otra vista de la "enfermeria" y sala de experimentos médicos sobre el cuerpo de los prisioneros. Vivos y muertos.

Otra vista de la “enfermeria” y sala de experimentos médicos sobre el cuerpo de los prisioneros. Vivos y muertos. El sitio se conserva igual a la época.

Caño de gas. Ruinas de una de las cámaras malditas.

Caño de gas. Ruinas de una de las cámaras malditas.

Ruinas de los hornos de gas. Sector de cremadores.

Ruinas de las cámaras de gas, hoy sin paredes.  Aquí se los hacía entrar mediante engaños. Después el gas hacía su parte…

Instalaciones de gas que alimentaba los hornos crematorios.

Instalaciones de gas que alimentaba los hornos crematorios y las cámaras. Hoy en ruinas.

Ruinas de los hornos de gas donde se cremaron miles de personas.

Ruinas de los hornos de gas donde se cremaron miles de personas. La tarea era constante.

Más de cien mil personas deambularon por este camino circular. Vigilados siempre desde lo alto de una torre que no le sperdía pisada. Esto es Sachhausen. Esto es historia real y no es ficción. Triste, patético y penoso.

Más de cien mil personas deambularon por este camino circular que hoy parece inocente. Vigilados siempre desde lo alto de una torre que por su diseño panóptico no le perdía pisada. Esto es Sachsenhausen. En estos terrenos y en estos barracones distribuidos estratégicamente murieron miles. De hambre, de frío y bajo tremendos apremios físicos. Esto es historia real y no es ficción. Triste, patético y penoso. Verguenza para la humanidad.

 

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