Mujer de Guerra


c-sofiacasanova_0En el año 1910, la francesa Elise Leontine Deroche realizó sobre Paris una impresionante exhibición aérea.  Se trataba de la primera mujer en la historia de la aviación que había logrado obtener su licencia de piloto.

Aquella tarde, entre el público que tenía sus ojos clavados en el cielo, había una joven de 21 años llamada Eugenie Mijailovna Shajovskaya. Esta muchacha había nacido en San Petersburgo en 1889 y se había educado en un colegio muy influyente: el Instituto Smolny.

Aquella exhibición de la francesa había dejado en ella una impactante impresión, tanto es así que inmediatamente decidió viajar a Berlin para aprender a pilotear uno de esos increíble pájaros de hierro.  Por ese entonces, funcionaba en Alemania la escuela de vuelo de Johannistal, fundada nada menos que por los inventores del avión, los míticos hermanos Wright. Pocos meses más tarde, la inquieta Eugenie obtenía su licencia de piloto el 16 de agosto de 1911, para ofrecerse a fines de ese mismo año como voluntaria del ejército italiano con el objetivo de realizar misiones de reconocimiento aéreo en la guerra contra los turcos. Sin embargo, tal vez por su condición femenina, el rey Victor Manuel II no se lo permitió y declinó la oferta.

Decepcionada, la joven rusa regresó a su patria y comenzó a trabajar como piloto de la empresa aérea Whrigth.  Allí realizó varias pruebas de destreza y una serie de demostraciones aéreas donde ponía de manifiesto su destreza y su valor.  En uno de esos vuelos, su avión tomó fuego en el aire, pero Eugenie no perdió el control y logró estabilizar la nave para aterrizar sin sufrir mayores daños. Pocos meses mas tarde Shajovskaya volvió a Alemania y se enamoró de un compatriota suyo, el joven piloto Vsévolod Milailovich Abramovich.  La suerte le fue esquiva ya que su pareja perdió la vida al estrellarse el avión en el que viajaban juntos. Ella sufrió graves heridas pero logró sobrevivir. A raiz de este episodio decidió regresar una vez más a Rusia y abandonar los aviones.c-piloto_0

Sin embargo el destino le iba a jugar otra pasada. Al estallar la Primera Guerra Mundial, en agosto de 1914, le escribió al zar Nicolás II para que le permitiera volar en la primera línea de combate. El zar autorizó el pedido y la princesa rusa se incorporó al frente de batalla, muy cerca de Lituania.  No hay muchos registros de sus vuelos de combate, ya que la mayoría de las historias que se han escrito sobre su estancia en el fuerte Kovno están cubiertas por una capa de leyenda donde se hace mucho hincapié en su vida amorosa y a su desgraciado final.

Efectivamente, se la ubica en brazos de la mayoría de los altos oficiales de su graduación, de sus compañeros del aire y de buena parte de la tropa. Se la describe como una cortesana de descontrolados y continuos placeres sexuales.  Dentro de ese marco de irrefrenable lujuria, fue acusada de pasar información al enemigo y fue juzgada por un tribunal militar por alta traición a la patria. Se la condenó a morir fusilada.521

A partir de ese momento, se tejieron diferentes versiones sobre su vida.  Algunos afirman que la aviadora volvió a escribirle al zar para que le conmutara la pena de muerte por otra de reclusión perpetua. Se dice también que luego de la Revolución Soviética fue liberada y ella se convirtió en una fanática revolucionaria, llegando a trabajar incluso como verduga.  Se afirma que murió en 1920 en Kiev, por efectos de la morfina a la que se había hecho adicta. La leyenda dice que en uno de esos ataques de sobredosis mató a su asistente y después se suicidó, mientras otras versiones concluyen en que fue ejecutada por sus propios compañeros de celda.

La historia real se mezcla en algún punto con la leyenda y el final de la aviadora rusa no está claro. Sin embargo hay algo de lo que no quedan dudas: Eugenie Mijailovna Shajovskaya fue la primera mujer de la historia que piloteó un avión en combate. Y eso, a pesar de todo lo demás, no es poca cosa.

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