Misteriosa Nan Madol


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En la mitad de camino entre Honolulu y Manila, en los Estados Federados de Micronesia, sobre la costa este de la isla de Ponphei, se encuentra una extraña ciudad en ruinas.

Se llama Nan Madol y se especula que pudo haber sido la capital de la dinastía Saudeleur, que ejerció su influencia entre el siglo VI y el XVI.

El sitio es por demás misterioso ya que aquí reina la soledad y el silencio cubriendo una superficie de más de sesenta hectáreas de pesada y exhuberante selva. Sin embargo esto no es lo más raro del lugar, sino la forma artificial en que fue construida.

En efecto, la ciudad se planta sobre un cúmulo de 92 pequeñas isletas realizadas por la mano del hombre. Isletas artificiales que han llevado un trabajo tan impresionante que a los ojos de la ciencia actual, pareciera imposible de realizar. Este lugar que ha sido conocido como “La Venecia del Pacífico” está formada por más de 400.000 enormes bloques de basalto, ubicados a lo largo y a lo ancho de los islotes, unos sobre otros, rodeando a la isla principal donde se encontraba la ciudad surcada por canales poco profundos, grandes palacios y un sin fin de subterráneos, todo tipo de viviendas y un arco de entrada hecho de una sola pieza pétrea con un peso cercano a las 200 toneladas.

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Todo aquí es un misterio. Nadie sabe el origen exacto de las ruinas y mucho menos cómo fue posible crear tal cantidad de isletas con bloques de piedra de peso descomunal sin el uso de tecnología pesada.  Los 400.000 bloques proceden de la costa norte de Ponphei y no existe la más mínima idea de cómo han sido transportados, ni en que tiempo ni con cuanto personal.

Según una leyenda local, fue un mago el que llevó volando las enormes losas, pero no hay canteras en las proximidades y los grandes centros poblados están muy alejados.

El transporte por tierra es imposible dada la dificultad insalvable de una geografía compleja, por eso no existe explicación alguna sobre cómo fue posible elevar los bloques de gran tonelaje para depositarlos sobre muros de mucha altura. Tampoco hay explicación sobre la mano de obra necesaria, ya que hubiera sido imposible hospedar y alimentar a tanta cantidad de obreros.

Otra leyenda habla de la existencia de una enorme ciudad sumergida, de la que Nan Madol es apenas una puerta de entrada. Se trata de Kanimeiso “la ciudad de nadie” donde dicen haber habitado los reyes del sol.by-ctsnow6
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Desde que los japoneses se hicieron cargo de la administración de Ponhpei en 1919 y fueran expulsados posteriormente por las tropas norteamericanas durante la Segunda Guerra Mundial, son numerosas las pruebas que indican una enorme actividad de extracción de platino y otros metales de gran valor por parte de modernos equipos de buceo del fondo de los canales de Nan Madol, siguiendo las leyendas nativas que indicaban la presencia de esta gran ciudad sumergida en la zona.

Existen gran cantidad de informes de buceadores que denuncian la presencia en los fondos marinos de Nan Madol, de amplias zonas de construcciones, calles y avenidas cubiertas de conchas y corales, bloques, monolitos y otras señales inequívocas de que Nan Madol es tan sólo la punta del iceberg de una gran civilización que yace olvidada en el fondo del Pacífico.

Ya en 1835, en la publicación New South Wales literary, de Australia, su editor Lhotsky, informa sobre las ruinas de la siguiente manera:

“Algunas de las piedras labradas tienen una longitud de 20 metros y una anchura de 3 a 5, pero no se advierte vestigio alguno de ninguna masa de unión. Todos estos edificios están construidos con una piedra que es completamente diferente de la que hay en las inmediaciones”. (…) “Al preguntar a los nativos acerca del origen de estas construcciones, responden que fueron edificadas por hombres que ahora están en el cielo.”

Evidentemente la ciudad fue construida por personas que tenían un alto conocimiento tecnológico y desaparecieron tan misteriosamente como muchas otras civilizaciones de la antigüedad. No hay respuestas por ahora sobre el cómo ni el donde, mucho menos el porqué.

Y a juzgar por la enorme cantidad de incógnitas, la pregunta sobre la transportación de semejantes piedras, su levitación o su emplazamiento, seguirá siendo por mucho tiempo un misterio que ha quedado sumergido en el medio del Pacífico…

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