El Oro del Mar


Cuando finalizó la Primera Guerra Mundial, se decidió en 1921, que Alemania tenía que pagar por reparación de pérdidas sufridas por los Aliados, la suma de 132.000 millones de marcos, algo así como 1.900 millones de dólares de la época.

Al principio, el gobierno alemán trató desesdescarga (11)peradamente de cumplir el difícil programa de pagos, pero la inflación resultante hundió al país en un enorme caos económico. Eso decidió al Premio Nobel de 1918, el químico alemán Fritz Haber a tratar de ayudar a su país a salir de la quiebra extrayendo oro del agua del mar.images (16)

Junto con el cloruro de sodio, que es la sal común, el mar contiene toda una gama de compuestos metálicos y minerales. Desde mediados del siglo XIX, los científicos sabían que había oro en el mar, pero no podían calcular las cantidades exactas que podían hallarse. Actualmente se cree que los océanos contienen hasta 10.000 toneladas de oro, lo cual constituye una riqueza desaprovechada, pero disuelta en un volumen enorme de agua.

La concentración media del oro en el agua marina es del orden de 0,004 mg por tonelada, algo muy pequeño, pero dados los volúmenes oceánicos nada despreciable.  El químico alemán basó sus experimentos en el Atlántico Sur, donde segun sus cálculos puede haber hasta 0,044 mg por tonelada. Sin embargo la cantidad es muy menor a los cálculos más pesimistas de su gobierno y no servía para saldar la deuda alemana, por lo cual  el proyecto fue abandonado en la primavera de 1926.descarga (10)

Desde aquel entonces hasta ahora, el intento más serio de extraer oro del océano ha sido el que llevó a cabo una empresa americana, la Dow Chemical Company.  Dado que una de sus fábricas en Carolina del Norte estaba extrayendo bromo del Atlántico en forma exitosa, decidieron al mismo tiempo probar con la búsqueda de oro. La empresa fue desalentadora. Para su decepción, después de una laboriosa tarea de procesamiento de 15 toneladas de agua de mar, pudieron recuperar 0,09 mg de oro, por un valor aproximado a una centésima de centavo de dólar.  Obviamente la idea fue rápidamente desechada.

Sin embargo, y aunque el trabajo sea arduo y costoso, la ciencia sabe que el oro aún está allí, tal vez sumergido en la inmensidad de los océanos, esperando ser recuperado alguna vez, de una u otra forma.

 

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