“Platillos Voladores”


Kenneth Arnold

Kenneth Arnold

Kenneth Arnold, volaba en su propio aeroplano Callair en un viaje de negocios que realizaba de Chehalis a Yakima, en el estado de Washington.

Era el 24 de junio de 1947. Había dedicado más o menos una hora de su viaje para sobrevolar la zona donde se había estrellado unos días antes, un avión de transporte del Cuerpo de Marines, cerca del Monte Rainier, con 32 hombres a bordo.

Arnold volaba a una altitud de 2.800 metros sobre un pueblo llamado Mineral, y realizaba un giro de 180 grados cuando de pronto “un resplandor muy brillante iluminò la superficie del avión”. Un minuto antes de las 3:00 p.m. dice Arnold que “observé a mi izquierda y al norte una formación de objetos muy brillantes que venían de las cercanías del monte Baker, los cuales volaban muy cerca de las cimas y a gran velocidad”.  Inicialmente Arnold pensó que se trataba de una formación de aviones a chorro, pero “me sorprendió ver que no tenían cola”.K-Arnold-reconstitution

Arnold calculó la velocidad de desplazamiento utilizando su instrumental y asegura que viajaban a más de 2700 kmts/h velocidad increíble en aquel entonces.  El asombrado piloto expresó que volaban “como ningún avión lo hace…se desplazaban en formación definida pero en forma errática…su vuelo era semejante al de las lanchas de carrera en aguas turbulentas, o a la cola de un barrilete ondeando al viento…oscilaban y volaban tocándose las alas alternadamente y emitiendo luces azules muy muy brillantes”.descarga (1) EPSON MFP image 220px-Arnold_AAF_drawing

Cuando las naves pasaron la cresta sur del Monte Adams, Arnold aterrizó en Yakima y contó su historia al administrador de una línea aérea y a otros pilotos profesionales que estaban en el aeropuerto. Volvió a retomar vuelo y cuando llegó a Pendleton, Oregón, las noticias habían viajado más rápido que él. Al aterrizar allí, ya había periodistas esperándolo.

Fue entonces cuando Arnold describió a las naves como si volaran “de manera semejante a un platillo que pudiera deslizarse sobre el agua”. Esta frase fue levemente desvirtuada por el periodista Bill Becquette, del diario local East Oregonian, quien consignó de esta manera el término “platillo volador”, pero todos coinciden que fue mal interpretado ya que se refería más al movimiento que a la forma.

En realidad, Arnold describió a los ovnis con la forma de “un pastel de pai, delgados y planos, recortados por detrás y redondos por el frente. No sé…eran como medialunas, redondos por delante y convexos por detrás…”

Esta noticia llegó a la agencia Associated Press y durante varios días Arnold fue perseguido insistentemente con muchas preguntas. Finalmente agotado y sin poder trabajar (vendía matafuegos), voló 320 kilómetros hasta cruzar los límites estatales y llegar a su hogar en Boise, Indiana. Poco después de su arribo, recibió una llamada de su amigo Dave Johnson, editor de aviación del Idaho Statesman.

Arnold diría más tarde: “Las dudas que expresó sobre la autenticidad de mi relato, me indicaron que no se trata de un nuevo proyectil militar dirigido y, que si realmente había visto algo, no era originario de Estados Unidos. Fue entonces cuando en realidad empecé a hacerme preguntas”.
Esta es la historia del hombre que bautizó a los Ovnis y los popularizó, casi sin querer, con el término de “platillo volador”.

Kenneth Arnold falleció el 16 de Enero de 1984 a los 69 años y su caso se considera como el primer avistamiento ovni sobre EEUU, aunque haya habido otros anteriores con menor difusión.

 

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