El Reloj del Juicio Final


 doomsday-clockEn 1945, un grupo de científicos que trabajaban en la universidad de Chicago, editó una revista que alertaba sobre los peligros de la Humanidad ante el avance de la violencia, la contaminación, las guerras nucleares y otras armas de destrucción masiva.

Para ilustrar la portada de esa revista, se le encargó a una artista el diseño de la misma. Para ello fue elegida la imagen de un reloj marcando simbólicamente los minutos finales hasta la llegada de la destrucción total del hombre.  En ese año, la imagen marcaba solo cinco minutos para el final de los tiempos y el público interpretó la imagen con un doble sentido: por un lado el poco tiempo que faltaba para el Apocalipsis y por otro la cuenta regresiva de una operación militar. A partir de ese momento el reloj del Juicio Final ha sido representado año tras año, y las agujas han variado hacia atrás y hacia delante, de acuerdo a los riesgos que había en la politica internacional.  Las manecillas se adelantan o atrasan de acuerdo a la opinión calificada de un grupo de científicos y  reflejan la percepción del peligro ante una crisis mundial.

La última vez en la que el reloj varió su hora, situándose en las 23:55h, fue en 2012 y en la revisión que se ha efectuado recién estrenado el 2014 no ha habido cambio alguno, manteniéndose por segundo año consecutivo a cinco minutos para el Juicio Final.  Hace dos años se perdió un minuto en relación a 2010 (pasó de las 23:54 a las 23:55) y la causa fue la fuga radioactiva producida en la central de Fukushima en 2011. Por aquel entonces todas las alarmas se pusieron en marcha, pues se tuvo el convencimiento y temor de que la manecilla del reloj avanzaría hasta situarse a solo tres minutos de la medianoche.

En 1947 los científicos crearon la primera imagen del reloj

En 1947 los científicos crearon la primera imagen del reloj

El físico Leon Lederman (Nobel de Fisica 1988) ajusta el reloj por última vez en 2014

El físico Leon Lederman (Nobel de Fisica 1988) ajusta el reloj por última vez en 2014

El hecho de que actualmente el reloj continúe marcando la misma hora que hace dos años no es una buena noticia, pues esto quiere decir que nada se ha han avanzando en cuanto a la protección de nuestro planeta.

Tampoco se están respetando los diferentes protocolos establecidos para reducir las emisiones de CO2 o no se ponen en marcha fórmulas con las que dar más rendimiento a las energías renovables. La suma de todo ello es lo que provoca que no se pueda atrasar las manecillas de este significativo reloj.

Haciendo un repaso rápido por su historia y diferentes horas que ha ido marcando en todas estas décadas que lleva en marcha, en 1947 ese fijó a siete minutos del desastre, debido a que el final de la Segunda Guerra Mundial estaba todavía reciente y se tenía la certeza que ese sería el punto y momento en el que las manecillas estarían más cerca de la medianoche, pero no fue así, ya que en 1953 llegó a adelantarse hasta las 23:58 h o sea a solo dos minutos de la medianoche de los tiempos.Ese ha sido el momento más crítico. Después se recuperó algo, llegando a situarse en las 23:48 h (a 12 minutos) en 1963 y 1972, volviendo a caer en picada hasta las 23:57 h (a 3 minutos) en 1984. El fin de la Guerra Fría propició que en 1991 las manecillas del Reloj del Juicio Final se situasen en una histórica hora, las 23:43 h (a 17 minutos para la medianoche).

En estas dos décadas, desde entonces, ha ido perdiendo minutos, hasta alcanzar la que actualmente tiene, la cual indica que tan sólo quedan 5 minutos para el Juicio Final.

El comité de científicos del boletín, con ayuda de un grupo de expertos, entre ellos 18 premios Nobel, decide adelantarlo o retrasarlo cada año. En esta ocasión, los científicos concluyen que el riesgo de una catástrofe tecnológica mortal para la civilización sigue siendo alta, y que las manecillas, por tanto, deben permanecer a cinco minutos para la medianoche.

Según explican en sus consideraciones, enviadas en una carta al secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-Moon, el mundo ha logrado avances limitados en la reducción de la amenaza que representan las armas nucleares. El más notable de ellos, consideran, es el acuerdo provisional entre los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, Alemania e Irán para elaborar un plan conjunto de acción sobre el programa nuclear iraní. Además, en el último año un número significativo de países han tomado medidas para reducir sus existencias de material para construir armas nucleares y para reforzar la seguridad en los almacenes nucleares que les quedan. Sin embargo, arsenales descomunales permanecen en Estados Unidos y Rusia, y los de algunos países -en particular India, Pakistán y China- parecen estar creciendo.

El boletín observa que después de que Rusia ofreciera asilo político a Edward Snowden, el ex analista de la Agencia de Seguridad Nacional de EE.UU. que filtró documentos clasificados, el presidente Barack Obama canceló una cumbre prevista con el líder ruso Vladimir Putin, y no ha habido movimientos significativos en acuerdos nucleares entre los dos países. 

Todo esto hace que las agujas del ‘Doomsday Clock’ o‘Reloj del Juicio Final’ sigan siendo una preocupación simbólica… pero constante.

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