Sepulturas Hebreas


israelviaje-tumba-familia-jesusEn tiempos de Jesús, una sepultura adecuada era una buena forma de mostrar el respeto por los muertos. Una maldición y un insulto desmedido, era desearle a un enemigo que muera y no ser sepultado.

Cuando los hijos de Saúl fueron ajusticiados por los filisteos, sus cuerpos quedaron expuestos a los buitres. Fue allí, cuando su madre Rispa, permaneció junto a ellos durante meses, espantando a las aves y fieras, hasta que el rey David les dio sepultura.

Las familias mas adineradas poseían una cueva funeraria cavada en roca suave en las afueras de la ciudad. Al morir, el cuerpo del difunto era envuelto en un sudario y llevado en andas hasta su tumba y luego colocado sobre una repisa dentro de la cueva. Nunca se usaba féretro y junto al cuerpo se colocaban algunos objetos personales, permaneciendo el conjunto cerca de los restos de sus antepasados. De esa manera, el fallecido permanecía, según las creencias, “durmiendo con sus padres”.  Con el paso del tiempo y cuando solo quedaba el esqueleto, era llevado a un osario situado en otro sitio de la tumba, para dejar lugar a otro miembro de la familia.

Las familias que no podían sufragar el costo de una cueva, cavaban fosas o simplemente cubrían el cadáver con piedras y tierra, pero para los menesterosos se perforaban enormes fosas comunes.


tumba

the-garden-tomb-of-jesusLos israelitas no practicaban el embalsamamiento, solo lavaban los cuerpos y los ungían con óleos, hierbas aromatizantes o perfumes. El entierro se realizaba al día siguiente del deceso y debido al calor reinante en esas regiones, los cuerpos se descomponían fácilmente y por esa razón no se permitían cuevas al oeste de Jerusalem ya que desde ese punto soplaban los vientos predominantes. La incineración era considerada una idolatría y estaba condenada.

En el traslado de un ser querido a su tumba, sus parientes lo seguían profiriendo fuertes llantos y lamentos y muchas familias de dinero contrataban mujeres especialmente preparadas para entonar lamentos exagerados.  Si por mera casualidad alguien se cruzaba con una de estas procesiones, debía unirse al grupo y proferir lamentos y llantos aunque no conociera al fallecido.

El duelo de Aarón y de Moisés, según lo asevera la Biblia en Deuteronomio, duró 30 días, todos ellos celebrados con largas sesiones de llanto por los hijos de Israel.

 

images (1) image004 untitled 3190960 2007-05-09-xl--tumba_herodes

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *