La Sábana Santa


z_turin_sudarioEn 1983, el Vaticano heredó de la Casa de Saboya lo que hasta el día de hoy sigue siendo motivos de análisis y polémicas.

Nada menos que el Santo Sudario, un manto de lino de 4,36 mts por 1,13 mts, que pudo haber sido la tela que se puso sobre Jesucristo al momento de su crucifixión y que actualmente se encuentra en la Catedral de San Juan Bautista, en Turín, Italia y que se la conoce como la Síndone o la Sábana Santa. Una reliquia singular que ha resistido al tiempo, a los incendios y a las guerras, sin contar las discusiones científicas que lo ubican en un lugar todavía no muy claro. Si este lienzo misterioso realmente cubrió a Cristo crucificado, la ciencia opina que esto probaría que Jesús solo estuvo en él en un estado de muerte aparente.

En 1988 tres laboratorios controlados por el Museo Británico en Tucson, Oxford y Zurich, fecharon el Santo Sudario en el siglo XIII o en el XIV. Esto es directamente desautorizar al Centro Internacional de Estudios sobre el Lienzo de Turín.

A raíz de dos coloquios, uno realizado en Paris en 1989 y otro en Roma en 1993, sabios y científicos de renombre internacional han presentado muchas pruebas discutibles y contradictorias.

Un sabio ruso probó que el incendio que sufrió el sudario en Chambéry, en el año 1532, había modificado severamente la tela, enriqueciéndola con carbono, lo que hizo que “rejuveneciera” ante los estudios del Carbono 14.  Otros han invocado como producto del error en la datación, la pátina de hongos y bacterias que recubre la tela.

A partir de 1990, la Santa sede propuso continuar las investigaciones con un programa interdisciplinario que no ha parado de presentar informes.

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Pese a las idas y venidas, hay algunos puntos en los que los científicos se han puesto de acuerdo. Por ejemplo, hay certidumbre que el Santo Sudario no es una tela pintada y la imagen del ajusticiado es completamente indeleble. El cuerpo envuelto aquí, llevaba por lo menos dos horas y media de muerto y las manchas de sangre son de un individuo de sexo masculino, aparentemente del grupo sanguíneo AB.   El cadáver no alcanzó a descomponerse en la tela y no permaneció en ella más de 36 horas, porque si hubiera sido mas tiempo, los coágulos sanguíneos, deshechos por la fibrinólisis al contacto con la tela empapada de áloe y mirra, se habrían pegado a ésta, lo cual no ha sucedido.

Sin embargo y pese a profundos estudios con alta tecnología, todavía no hay ningún científico que pueda asegurar cómo fue levantado el cuerpo, ya que no hay forzamiento y no hay huellas de tensión en la tela, ni en los coágulos. No se sabe aún cómo ha sido el procedimiento por el cual se hizo la impresión ni tampoco se puede explicar la ausencia de huella en el reverso.

Desde 1898, fecha de la primera fotografía, todos se preguntan porqué la impresión es positiva si las manchas de sangre aparecen en negativo.  Entre las últimas hipótesis, se habla de una irradiación de protones emitidos por el cuerpo bajo efecto de energías desconocidas, lo cual plantea un enorme misterio de ser así.

Lo cierto del caso es que el Santo Sudario es para los creyentes, una realidad innegable. Para la ciencia un misterio sin resolver hasta tanto no se dilucide cómo se originó la imagen. Y para los escépticos es simplemente una historia más, producto de la fértil imaginación humana…

Expuesta en la Catedral de Turin.

Expuesta en la Catedral de Turin.

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