Surtsey, la Isla Nueva


surtsey[1]Un grupo de pescadores estaban tirando sus redes para rastrear bacalao, en la madrugada del 14 de noviembre de 1963.  Iban a bordo de la barca pesquera “Islefur II”, que se deslizaba pesadamente sobre las aguas heladas del suroeste de Islandia, en el Atlántico Norte.

De repente una ola inmensa la azotó haciéndola cabecear peligrosamente. Algunos marinos cayeron pero una vez recuperado el equilibrio vieron que del agua emanaba una larga columna de humo.  Creyendo que se traba de otra balsa incendiándose, el capitán se acercó para prestar ayuda, pero allí se dieron cuenta que nada de eso estaba sucediendo. Lo que pasaba era mucho mayor. Estaban en presencia de una erupción volcánica en formación y eran las primeras etapas del nacimiento de una isla nueva.

Al darse cuenta que el peligro era inminente, la embarcación tomó rápidamente rumbo a la costa entre nubes de vapor y explosiones periódicas que arrojaban al cielo masas de lava rojiza.

Tres horas después de aquel primer fenómeno, la columna de ceniza y escombros superaban ya los 3.500 metros de altura y en los días subsiguientes alcanzó los 15.000. Incluso desde Reikiavik, capital de Islandia, distante 120 kilómetros al noroeste, sus habitantes alcanzaban a divisar los reflejos de la erupción.

El volcán subacuático había desgarrado 2,5 kilómetros cuadrados del lecho oceánico. A lo largo de los días una cantidad importante de explosiones puso en peligro la estabilidad de varios barcos, mientras la transformación de tanta agua en vapor desató una cadena de estallidos submarinos tan violentos que el magma rojizo del centro del planeta se volvió polvo.

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Cuarenta y ocho horas después del primer síntoma, en el núcleo de la densa nube había comenzado a formarse una gran loma de roca y en un par de semanas la isla había llegado a superar los 40 metros de altura y más de medio kilómetro de largo. Sin embargo no cesaba de crecer y para enero del año siguiente, o sea apenas un mes y medio más tarde, la isla ya tenía 150 metros de altura y cubría un espacio equivalente a la mitad del Central Park de Nueva York. Se sospechaba que no iba a durar mucho dado la fragilidad de sus materiales poco aptos para soportar las olas y el viento durante los fríos inviernos del Atlántico Norte. Sin embargo una erupción de un segundo volcán y la expulsión de más lava del volcán original, hizo que la superficie se fortaleciera. La bautizaron con el nombre de Surtsey, en honor de Surtur el dios del fuego en la mitología islandesa.

Las erupciones cesaron tres años después. La primera ave que pobló la isla fue el fulmar y la primera planta florida  fue la magarzuela, que echó raíces en 1972.  No obstante la actividad volcánica sigue siendo una amenaza y Surtsey puede desaparecer tan bruscamente como nació.

Maravillas de un planeta vivo que sorprende día a día.

 

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fulmar, la primera ave

fulmar, la primera ave

magarzuela, manzanilla hedionda

magarzuela, manzanilla hedionda

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