Tabaco y Alcohol


cigarrosNo es una buena costumbre fumar, beber o tener deudas.  Sin embargo, actualmente nadie considera delincuente a un alcohólico, a un fumador o a un pobre hombre que ha llegado a la quiebra económica debido a los malos negocios.

Tampoco nadie esperaría ver humillado en público a quien pita un cigarrillo o trastabilla en una noche de juerga.

No siempre fue así. En la Inglaterra del Siglo XVII quienes no pagaban por estar en quiebra estaban obligados a usar una vestimenta de color amarillo y café hasta que saldaran completamente sus deudas. El propósito era impedir que obtuvieran crédito de comerciantes de su región, si bien la ley normalmente sólo se aplicaba cuando el deduor cometía fraude.

No les iba mejor a los borrachos. No solo en Inglaterra sino también en otros países de europa, a veces se les hacía caminar dentro de un barril de madera, que tenía un agujero arriba para la cabeza y dos a los lados para sacar los brazos. Eso era llamado la “capa del borracho” y era para avergonzar al bebedor y hacerlo volver a la sobriedad. Obviamente, esto no pasaba casi nunca y más de una vez se lo veía al mismo individuo deambular una y otra vez metido en el barril.

Los fumadores de esa época a veces padecían el peor castigo. El zar Miguel de Rusia tenían tal aversión a este vicio que decretó una tremenda paliza al fumador, pero siempre en la planta de los pies y con un bastón de madera. Eso era para la primera vez que se lo pillara fumando. Para la segunda le esperaba algo más severo, se le efectuaba un corte en la nariz y para la tercera la condena era aún un poco más complicada: directamente la pena de muerte. Como se ve, el tabaco aquí no era malo para los pulmones, sino para los pies. Eso si, el resultado era el mismo que ahora: la muerte acechaba al final del camino…

En la misma época, el hábito del tabaquismo era tan desagradable para el sultán de Turquía que allí la costumbre era cortarle los labios a los inhaladores de rapé y ahorcar a los fumadores…pero con un detalle “de buen gusto”: se les insertaba una pipa en la nariz para que murieran felices aspirando tabaco hasta su último suspiro…

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