Predicador y tozudo


200px-William_MillerWilliam Miller había nacido un 15 de febrero de 1782 en Pittsfield, Massachusetts, Estados Unidos. En 1809, recién casado, fue elegido como sheriff de un pueblo de Vermont, donde también era granjero, mismo lugar en donde con el tiempo llegó a ser Juez de Paz. Sin embargo, la vida de Miller no se caracterizó por sus actividades sociales, sino más bien por su interpretación y el estudio de la Biblia.

Se lo considera a Miller como el fundador del Movimiento Adventista en los Estados Unidos, de donde se desprendieron otros grupos como los del Septimo Día o los Testigos de Jehová.  Basado en sus creencias, este hombre estaba convencido del regreso de Cristo en fechas no muy lejanas a su tiempo. Realizando varios cálculos sobre las Sagradas Escrituras, Miller aseveraba que Jesús volvería a estar entre nosotros entre el 21 de marzo de 1843 y el 21 de marzo de 1844. Ese año pasó sin pena ni gloria y ni noticias de Jesús, pero fue entonces cuando Miller reconoció un error de cálculo y volvió a hacer mejores cuentas.

Ahora si, no habría errores y se fijó una nueva fecha del fin del mundo y regreso del Cristo para el 18 de abril de 1844. Sus seguidores, alterados por el anuncio, comenzaron a desprenderse de sus propiedades y a regalar buena parte de sus bienes. Ese día se reunieron en las cumbres, sobre las laderas de los cerros y en los cementerios, mirando al cielo y esperando alguna extraña señal que no llegó jamás, con el agravante de que se habían quedado sin un peso. Bastante apesadumbrado y viendo que no pasó nada, William Miller volvió a revisar sus anotaciones y muy por el contrario de retirarse de sus anuncios apocalípticos, puso más fichas a su predicción.

Hizo un nuevo anuncio y afirmó rotundamente que “Cristo vendrá otra vez, limpiará y purificara este mundo junto a sus ángeles y tomará posesión el 22 de octubre de ese mismo año”. Fue el día del gran chasco. Muchos de sus seguidores renunciaron a sus creencias, pero Miller seguía emperrado en que eso iba a suceder en forma inminente y que las fallas eran producto de una mala interpretación bíblica, tal vez por entenderlas mal o porque se traducían peor.

Dicen que William Miller era un hombre noble y de corazón recto, pero muy terco y algo crédulo. Murió el 20 de diciembre de 1849 en Nueva York, absolutamente convencido de que la segunda venida de Cristo iba a ser en esos días.

Su casa es preservada como Museo y es considerada Lugar Histórico de los Estados Unidos, pero lejos estamos de que el fin del mundo o el regreso del Mesias, se produzca en fechas basadas en los cálculos de este tozudo predicador.

 

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