El Hombre de Uzbekistán


El arqueólogo Guergui Chatski descubrió en la región de Uzbekistán, en las cuevas de Fergana, una extraña pintura en la década del 70, junto a gran cantidad de otras pinturas rupestres.uzbekistan_a uzbekistan_b uzbekistan_c

Actualmente el valle de Fergana es compartido por Tayikistán, Kirguizistán y sobretodo Uzbekistán. Antes pertenecía a la Unión Soviética. Se trata de una de las zonas más pobres de Asia Central, no muy lejos de Mongolia. Sin embargo ese gran valle se ha convertido en un hervidero de bandas de narcotráfico, traficantes de armas, y grupos islamístas radicales que aspiran a crear un califato musulmán en la región. Además, en el valle se encontró petróleo, y desde 1989 se vienen dando en Fergana disturbios armados y auténticas masacres, que han conseguido eludir los titulares internacionales una y otra vez. Lo que ocurre en Fergana, nada tendría que envidiar a las matanzas de Bosnia o de Chechenia.

En esas cuevas, la pintura muestra un extraño objeto que se encuentra suspendido sobre una columna de humo. Y en el suelo, un extraño ser, con un casco dotado de antenas, con su mano derecha extendida en señal de saludo, mientras la izquierda permanece a la altura del vientre, sobre el cinturón.

Correspondería al período Neolítico, que varía según las regiones. En Oriente próximo tienen lugar hacia el 7.000 AC. En el Mediteráneo sobre el 4.000 AC y en Europa occidental alrededor del 3000 AC.

La imagen rupestre, hallada cerca de la población de Fergana, cerca de los Montes Alai, tienen una altura de dos metros y se aseguraba que tenía 10.000 años de antigüedad.  Lo raro del asunto es que en primer plano, a la izquierda de la imagen, otro curioso ser sujeta con su mano enguantada, un disco en el que se distinguen una serie de surcos sobre su superficie.  Detrás, en el cielo, se ven tres cuerpos celestes, el Sol, la Luna y un planeta no identificado, todos ubicados sobre las montañas.

¿Qué extraño ser nos puede haber visitado hace miles de años, dejando en los antiguos habitantes del Neolítico, una impresión tan fuerte como para que lo plasmaran con tanto detalle?.

La respuesta parece haber aparecido treinta años después del descubrimiento de las cuevas de Fergana. En efecto, la historia tomó un rumbo insólito.

El francés Didier Leroux interesado en el tema, encontró en el año 2000 el origen verdadero de la imagen intrigante, y en el número 335 de la revista rusa de ovnilogía “Lumires dans la Nuit” se informó que no se trata de una pintura rupestre de 10.000 años de antigüedad, sino que es la ilustración de un artista ruso, publicada en junio de 1967 en la Revista “Sputnik”. Justamente, en el primer número de esta revista rusa, se presenta un artículo titulado “Los Visitantes del Cosmos” del autor Viatcheslaw Zaitsev. Y en la página central se ilustraba el artículo con esta figura, que alguien, muy traviesamente, luego reprodujo en las cuevas de Fergana. Unos pocos años, envejecieron la imagen y la arqueología, sin mucha investigación, las dio por veraces, multiplicando el misterio a través de libros o publicaciones de todo tipo.

Sin embargo, sobre esta última explicación hay muy pocos datos en la web. La gran mayoría se ha quedado en la primera impresión, la muy romántica historia del hombrecito del espacio y sus naves voladoras.  Una mentira sideral.spoutnik revista

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