Vino, Plomo y Decadencia


Según los relatos de Plinio el Joven, un notable romano del siglo I, existían en Roma 370 clases de vino. No sólo era enorme la variedad sino que la cantidad era sobrada y los romanos lo disfrutaban en fiestas, galas y orgías.  

Pudiera decirse que el vino ha sido el causante de la caída del Imperio Romano, pero esto no es por culpa del alcoholismo, sino de algo mucho más delicado.
Al disfrutarlo, sin saberlo, se intoxicaban con el plomo de los recipientes, o los revestimientos de las barricas, que se desgastaban por la acidez de la bebida.2009_8_31_PHOTO-a64def95be5e7a9eb01428d7d0fd7cb9 images (17) images (18)

Un investigador norteamericano de medicina laboral,  , culpa de la decadencia del imperio romano al plomo ingerido por ignorancia. Afirma que el envenenamiento afectó a la clase dominante, principal consumidora de mercancías caras, tales como vinos, aceites, bebidas derivadas de la miel y frutas en conserva, todos productos que eran almacenados en recipientes de plomo que eran muy caros para los romanos pobres o los esclavos.  Del mismo modo, los cosméticos con base de plomo, eran muy populares entre las mujeres de clase alta.

Sin embargo, podría decirse que todas las clases eran vulnerables al plomo proveniente de las tuberías del sistema de abastecimiento de agua.

Gilfillan sostiene que Roma, donde se congregaba la aristocracia, consumía agua blanda, que absorbe plomo de las cañerías, al tiempo que los campesinos bebían agua dura, que no lo absorbe.

La decadencia y caía, según este investigador, comenzó a partir del año 150 a.C.  En ese año se permitió por primera vez beber vino a las mujeres romanas.  La acumulación gradual del plomo en sus cuerpos, redujo su fertilidad y los pocos hijos que tuvieron eran en su gran mayoría muy débiles, con lo que la clase dirigente fue perdiendo su vigor, su espíritu de lucha y su dominio sobre el imperio.

Hoy se sabe que el plomo daña el cerebro, los músculos y los nervios produciendo anemia. La teoría de Gilfillan se ve sustentada en pruebas posteriores. La espectroscopía por absorción atómica ha revelado la presencia de grandes cantidades de plomo en huesos romanos de la antigüedad.

No sería descabellado pensar que si no hubiera sido por la gran cantidad de plomo en vasijas, cañerías o recipientes, el Imperio Romano hubiera sido uno de los mayores poderes del planeta durante muchos siglos más.

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