Yamato, orgullo nipón


 

yamato-01El barco acorazado más grande del mundo y jamás construído fue japonés. Se llamaba Yamato y fue el orgullo de la flota de Japón.

Tenía una longitud de 256 metros y llevaba a bordo las piezas de artillería más poderosas de la época, capaces de dar en un blanco a más de 40 kilómetros.  Este barco opacaba a los mayores navíos alemanes o estadounidenses y fue el barco insignia de la Armada Japonesa. Su construcción fue realizada en el más grande de los secretos, cubriendo el dique seco con un entramado que disimulaba la visión desde el exterior.  Estaba diseñado para poder enfrentarse a barcos y submarinos de todo tipo, cosa que logró durante varias batallas haciendo lucir sus nueve cañones de 21 metros de largo y un calibre de 406 mm.

Llegó a portar doce cañones de 155 mm, y otros doce de 127 mm con un total de 162 cañones antiaéreos y un blindaje frontal de 65 centímetros con un desplazamiento de 72.800 toneladas de carga completa. Un verdadero monstruo de los mares.

Su blindaje fue diseñado para soportar el bombardeo de un barco de su misma categoría, pese a que no existía ningún otro en el mundo y además poseía un doble comando de timón previendo la posibilidad de la rotura en batalla del timón principal.  En muchos sectores del increíble navío, el blindaje era cementado y podía soportar bombardeo pesado sin acusar impacto.

Por todos estos adelantos técnicos y la supremacía de su tecnología, este barco no podía terminar la guerra y quedar en manos enemigas. Los japoneses decidieron entonces, al ver perdida la batalla, darle un fin glorioso al orgullo de su flota. Decidieron hacerlo salir hacia Okinawa para atacar a la flota estadounidense en la llamada Operación Ten Go, en una maniobra decididamente suicida.

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Cuando faltaban 200 kilómetros para llegar a destino, las fuerzas aliadas desplegaron 386 aviones a fin de interceptarlo. Fue atacado en tres oleadas sucesivas y en casi dos horas recibió 8 impactos de bomba y 10 torpedos que realizaron una tarea terrorífica. Grandes boquetes en el casco produjeron el lento e inexorable final del barco más importante de la historia naval japonesa.  En un momento dado, su inclinación alcanzó los 45º y todo lo que había en cubierta rodó hacia el mar. Instantes después, ya volteado, comenzó a hundirse y en ese momento una impresionante detonación partió la nave en dos.  Se afirma que esta explosión fue la más importante de toda la historia humana, sin tener en cuenta las dos explosiones nucleares, ya que se pudo oír a una distancia superior a los 200 kilómetros y la nube de más de 6.000 metros de altura se veía desde mucho más lejos.

Murieron 2055 miembros de su tripulación incluyendo a su capitán, el contraalmirante Kusako Ariga.

A las 14:23 de aquel 7 de abril de 1945, el Yamato se perdió para siempre en las aguas del norte de Okinawa, luego de breves cuatro años y medio de acciones navales.

Es recordado en Japón, con museos, réplicas y películas como muestra de la inigualable importancia que tuvo en el desarrollo tecnológico y armamentístico del país del Sol naciente.

 

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